Entradas

Punto y seguimos

Imagen
Dentro de pocos días va a hacer un año de aquella noche en que todo pasó, bajo la apariencia de que nada pasaba. El punto de encuentro (también punto y seguido): C/ De Nadie con Travesía En parte. Llevábamos una semana hablando a través de una red social. El trabajo nos unía, el sentido (menos) común nos separaba. Ella vivía lejos y yo cerca. O al revés. ¿Quién sabe? Los mapas son muy relativos. Pero una semana antes del suceso, un link nos reunió en territorio neutro y virtual. 
Ella venía de resolver un crimen casi perfecto, yo salía de una película que se me había hecho demasiado larga, y una búsqueda nos llevó al mismo lugar. Ese espacio reservado para los que dudamos por sistema y resolvemos como podemos. Había mucho ruido alrededor, pero nos detectamos inmediatamente. Ella quería conocer el extremo de sí misma, y yo estaba bordeando los límites de una cordillera personal. ¿Qué buscas? Me preguntó. Un camino de vuelta que no me haga retroceder, respondí. En ese instante se nos abr…

El fin de un final en coma

Imagen
La otra noche soñé con un ser mitológico muy cabrón que estaba decidido a meterme una antena periscópica por la nariz. Su intención era muy cerebral: conectarme. Pincharme la cabeza, que no el teléfono. Y como no lograba despertar, la maldita antena iba haciéndose hueco entre los tejidos blandos de las ideas menos sólidas. Intentaba razonar con este ser para que me explicara por qué y hasta dónde estaba dispuesto a profundizar. Pero no hablaba.

Era consciente de que solo yo le había traído a mi mente para que me puteara a su antojo. Es decir, que tenía que inventarme algo y echarle, y entender por qué estaba aquí. Entonces me di cuenta de que el yokai (bien podría ser un Aka-name) fruncía el ceño como yo cuando era pequeño. Y tenía la mirada fija en un fin (mi cerebro) que alguien le había marcado como suyo. No tenía pinta de poder pensar, solo ejecutaba una orden de serie. Y cuando estaba a punto de descubrir una pista más, desperté. Sin más. Sin sobresaltos, sin daños... Sencillam…

El crimen y el secreto del chef

Imagen
Se ocultó entre iguales. Aunque no era responsable, sí había estado presente anoche en la escena del crimen y tenía por tanto más de una papeleta para levantar sospechas. Y "Erre" no estaba para interrogatorios. Las distancias cortas se le dan francamente mal. Sabía que debía desaparecer durante un tiempo y la mejor manera de hacerlo era mostrarse en público. La muerte de "Ese", por otra parte, ya no tenía remedio, pensó.
Subió a un restaurante -llamado AL REVÉS- para que se le viera bien. Estaba en el 121 de la Calle En parte. Una idea sin procesar le llevó hasta allí. Es a día de hoy uno de los restaurantes más conocidos y de moda del momento. Y las alcachofas, la especialidad. Cuenta la leyenda que entre sus hojas, "De", el chef, reparte ideas secretas que una vez arraigan en el estómago la sangre las pone en circulación y las transforma en ocurrencias filtradas. Ocurrencias que terminan mejorando y ampliando la materia mental de origen. Después, el r…

En blanco, arriba el telón

Imagen
Qué sensación más rara es levantarte y no saber -durante un rato- ni dónde estás ni qué día es, incluso ni quién eres... No puedo contar cuánto tiempo pasó hasta que empecé a recordar a mi perfil, pero pareció una eternidad. Me dio tiempo a dudar tanto que el sentido de la certeza se esfumó. Y perder ese 'poro' fue como asomarme al abismo e intercambiar miradas con un extremo de mi mismo. Sucedió un jueves de diciembre. Hablé con muchas caras de diferentes monedas, completé conversaciones poco  mantenidas, pero deseadas. Cerré capítulos escritos por recuerdos y contenidos. De puño y letra. Escribí escenas con tinta china sobre papel de reparto. Y al  principio del final empecé a recordar.
...Y cuando lo hice, abrí un álbum de fotos imaginario que pesaba lo suyo; y lo mío. Me inquietaba tenerlo delante, sobre todo porque en más de una casilla no estaba yo... Fotos sobre mí donde no aparecían ni los cordones de mis zapatos. ¿Qué era eso? ¿Cuál era mi papel en esta historia? ¿A q…

Entrada nueva

Imagen
Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…

El enunciado y la palabra reproducida

Imagen
Se sentó entre puntos suspensivos. Tres a un lado y otros tres al otro. Sabía que tenía temas pendientes. Contextos por descubrir y describir. No muchos, pero suficientes para encender los focos. Escenarios interiores con alguna función en pleno nudo y otras casi al final del desenlace. Tenía, por tanto, que conocerlos o reconocerlos y así terminar de relatar la funciones. Un deber compuesto por las conclusiones de los demás contextos de los que está hecho: Experiencias, historia, palabras (dichas, pensadas y no dichas, tal vez soñadas), errores y aciertos (o errores acertados y aciertos por error). 
Por delante le esperaban dos horas para parar y observar. Estaba sentado en un banco sin red. Sin distracciones, solo las que quisiera invocar. Con el vacío y el contenido por delante. Resignificando el vértigo. Dos horas surgidas de un error que no quedaba otra que asumir y aprovechar. Los primeros 15 minutos sirvieron para adaptarse al ritmo y escuchar los rebotes de una respiración má…

El baile de las contemplaciones

Imagen
Saliendo del trabajo me encontré con una vieja idea que se había renovado. Estuvimos charlando un rato. Me habló del tiempo que llevaba dando vueltas sobre sí misma. Confesé mi parte de culpa. No le dio importancia, al contrario, me lo agradeció, porque si no hubiera hecho tantos círculos alrededor de nada, seguramente no habría llegado al punto sólido en el que se encuentra ahora. Algo poco habitual en su entorno, me decía. Cuando llegué a casa me di cuenta de que me gustaba desde hacía tiempo, pero fue al mirarla ahora a sus ojos autónomos cuando lo entendí. Y mientras lo entendía, notaba como una parte de mí quería pasar un poco de mí para pensar. Antes de abrir una lata de motivos y cerveza, escribí en la esquina de un periódico un nombre que se me pasó por la cabeza. Lo dejé reposar. Después bebí y procesé. Algo se estaba moviendo desde que me crucé con ella.
Un container abierto a contenidos con ganas de llenar. Un escenario rodeado de historias que no han pasado. El cartel que …