
Sigue vivo. Le dejé que se diera una vuelta por el barrio, antes traté de explicarle que sería inútil volver a su piso, porque éste estaba ahora en manos de otros inquilinos. Su hijo
Marcelo lo había vendido hace unos meses. ¿Por qué? Me preguntó
Casimiro. Porque , no te ofendas, pero
hasta hace 'dos días' estabas muerto. Yo mismo te vi tendido en el suelo y te quité el papel que llevabas en la mano.
¿Qué papel? Ese en el que, en cursiva, se podía leer: Yo vi cosas que tú me reprocharías,
decisiones erróneas más allá de la razón, es hora de volver...
Su gesto cambió y se marchó a dar una vuelta.
Le seguí, para no perder la costumbre. La gente le saludaba con naturalidad (ya se habían enterado de su retorno), él no; prefería ir a lo suyo reconstruirse a través de sus charlas en soledad.
Desde una distancia prudencial escuché que charlaba con un tal
Jalón Pito Atrincherado. Discutían sobre unas acciones, no de bolsa, sino de actividad que aún no habían acometido. Casimiro, furioso, reprochaba a Pito su actitud.
De pronto se giró y
me gritó: ¡Puedes seguirme todo lo que quieras, pero j
uro que jamás volveré a pasar hambre! Lo entonaba no con el puño cerrado sino alzando ambas palmas de la mano al viento. Igual alguno se pregunta
cómo pude enterarme de la conversación anterior a esa distancia (unos 30 metros). No es que me sienta orgulloso, pero me hice con unos micros en
la tienda del Espía. Quiero enterarme de todo lo que salga por la boca o entre hipotálamos de Casimiro. Marcelo me ha dado permiso.
Cuando más habla es en sueños... Gracias a uno de sus
monólogos oníricos entendí ese “jamás volveré a pasar hambre”. No sé dónde ha estado desde su muerte, pero la reivindicación va más por lo que se ha tenido que tragar, que por falta comida. En mitad de una pesadilla gritó:
¡Hasta aquí puedo callar! Y a continuación se arrepintió contestando a un reproche (supuestamente del interlocutor de su subconsciente,
Agudo Cilantro, “El Esquinazo”). ¡Correcto, no lo haré, no hablaré... todo sea por no alterar el orden!
Mi teoría: todo es una
soberana actuación de Casimiro (aún no sé muy bien con qué fin), pero algo se le escapa, algo no controla. Y ese algo se ha transformado en Agudo Cilantro,
“El Esquinazo”. Seguiré atento. Marcelo está a punto de llegar de Australia y
Donante Gas de ese pueblo perdido entre
Tikrit y Villanueva de la Cañada; donde ha estado recogiendo cebollinos bálticos. Ya os contaré.
Salud!