sábado, diciembre 01, 2007

LA GATA PARDA SOBRE EL TEJADO DE ZINC CALIENTE

por CANDELA GUEVARA

¡Qué le vamos a hacer! Lo del color pardo de la gata y el caliente del zinc le quita glamour al título original de la magnífica película dirigida por Richard Brooks y protagonizada por Elizabeth Taylor, Paul Newman. Por supuesto, ni qué decir tiene que yo no me parezco ni chispa a su protagonista femenina. Pero hay días que me siento la protagonista indiscutible de esta versión pseudo-cutre y a la española. Y es que ser mujer hoy en día, ya lo he dicho más veces, es muy difícil y sobre todo muy cansao (así sin ‘d’ para enfatizar más).

Y digo gata parda en lugar de gata escaldada (con matices moralinos) o gata en celo (con matices calenturientos) o gatita ronroneadora (con matices felino-chics). La gata parda es una especie aún por identificar por la ciencia pero con la que curiosamente nos identificamos muchas, y por qué no admitirlo, también muchos. La gata parda (te puedes imaginar la explicación con la voz de Félix Rodríguez de la Fuente) es un ejemplar cada vez más numeroso que habita en las urbes, cuanto más grandes y estresantes mejor. El color indica ya no que el pedigree brilla por su ausencia, que todo puede ser, sino el estado de sí misma, de su interior. La gata parda es así por dentro y por fuera, no sé si me explico la gata parda no es blanca ni negra ni gris ni de otro color, ¡es parda!!

Los días del ¡súper yo!, están en pleno apogeo y cada vez es más fácil ver a ‘superwomans’ surcando los cielos como cualquier superhéroe que se precie, levantando polvo por la velocidad de sus pisadas en la carretera a lo correcaminos o levitando encima de las aguas al más puro estilo bíblico. Y claro es precisamente en este momento donde también más gatas pardas se ven con sus patitas posadas sobre un tejado de zinc caliente. Superwomans cuya sombra proyecta algunas veces a tan especial felino. Es verdad, hay días que te sientes así, la sombra de ti misma, la gata sobre el tejado de zinc abrasada y aguantando, con un vértigo que te impide respirar y ver mínimamente, más sola que la una y con el resto de la manada con los pies en el suelo, mientras tú tienes semejante papeleta. La solución: ¡¡¡No seas tonta baja en cuanto puedas del tejado que tienes muchas cosas que hacer!!!

Claro que hay que ser optimistas siempre podría ser peor: La gata parda sobre el tejado de zinc caliente y lloviendo a mares.