ENTRE CARTELES Y CAMPAÑA: 'SIGI'

Salía de comer del Viva la vida (restaurante vegetariano que no lo parece por lo rico que está todo lo que sale de su cocina... y recomiendo) cuando de pronto, entre cartel y cartel, entre Zapatero y Rajoy... y Llamazares me encuentro con algo muy curioso.

Una pegatina me llama la atención. Es la que podéis ver en la foto. El mismísimo Freud que nos mira a todos desde una señal de VADO PERMANENTE. Me parto... Un gesto auténtico y reflexivo entre tanto mensaje vacío. La mueca de alguien que inventó, con mayúsculas, la mirada hacia adentro.

Desde hace un año y pico un tipo/a se dedica a resucitar a ‘Sigi’. Pone el rostro del padre del psicoanálisis en señales de tráfico, en el metro, en logos de tiendas y en un montón de lugares más. Lo coloca siempre a cierta altura. Nunca lo he visto en plena acción, pero me gustaría preguntarle por su fin, por su causa, por lo que sea que persigue a través de semejante actividad.
Anoche soñé que daba con él... Estoy comprando el periódico, me giro y le veo en plena acción. Va con una gabardina negra y un gorro del mismo color. Le sigo de lejos. Llega a Amaniel con San Bernardino y pega el adhesivo freudiano sobre un cartel de la Falange de las JONS... Continúo tras él. Se aproxima a O´Donell con Doctor Esquerdo, en este caso su lienzo es un anuncio de móviles. Tras su acción, termino viendo a Sigmund en la pantalla de un Nokia.

Decido hablar con él y llamo su atención con dos golpecitos en la espalda, se gira y... soy yo mismo. ¡Vaya! Exclamo. Impasible me mira con una media sonrisa y me dice (con la voz que dobla a Frasier): “Luke, yo soy tu padre, pero pasa de enfrentarte a mí, sólo dirígete a Cuenca. Allí te encontrarás con el maestro, él te explicará”. Del resto no me acuerdo, porque mi mujer me ha despertado en pleno ataque onírico de risa. Al parecer no paraba. A ver si esta noche retomo el sueño y conozco al maestro. ¡Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Es admirable que en estos tiempos de integrismos, sectas, y chorradas en general para espíritus vanos y flojos, haya un poeta que va recordándonos a Sigmun pegando su imagen por la ciudad y otro poeta que nos lo cuenta desde su blog a través, cómo mejor, de un misterioso sueño. Si no fuera por la foto todo parecería un sueño, ese terreno que, como la poesía, es más cierto que las historias verdaderas. Tapón