Con tan poco tiempo para disfrutar más allá del trabajo, a veces se hace difícil degustar una buena sesión de series o películas. Atrasadas o de estreno reciente. Pero el otro día pude darme el gustazo de saborear una nueva ficción. Se llama Dirt y la está emitiendo Fox. Como de momento no consigo incorporar el sistema streaming a mi vida, sigo dependiendo de las propuestas unidireccionales de la tele y canal satélite. Así que junto a mi parienta nos dispusimos a degustar esta nueva propuesta con sucio nombre.
Se trata de una serie escrita por Matthew Carnahan y protagonizada por Courteney Cox e Ian Hart. Ella encarna el papel de una directora-periodista sin escrúpulos de dos revistas: una tipo Cuore, Dirt, y otra seria (que trata temas en profundidad) llamada Now. Él es un paparazzi esquizofrénico que consigue las fotos, sobre famosos, más comprometidas y sucias que se pueden publicar.
La serie retrata el circo mediático de celebridades y famosos de medio pelo. Un círculo vicioso que convierte a los protagonistas en verdugos y víctimas, en títeres y titiriteros, en yonkis de la fama. Lucy Spiller (Courteney Cox) y Don Konkey (Ian Hart) forman un equipo peculiar, implacable.
Se trata de una serie escrita por Matthew Carnahan y protagonizada por Courteney Cox e Ian Hart. Ella encarna el papel de una directora-periodista sin escrúpulos de dos revistas: una tipo Cuore, Dirt, y otra seria (que trata temas en profundidad) llamada Now. Él es un paparazzi esquizofrénico que consigue las fotos, sobre famosos, más comprometidas y sucias que se pueden publicar.
La serie retrata el circo mediático de celebridades y famosos de medio pelo. Un círculo vicioso que convierte a los protagonistas en verdugos y víctimas, en títeres y titiriteros, en yonkis de la fama. Lucy Spiller (Courteney Cox) y Don Konkey (Ian Hart) forman un equipo peculiar, implacable.
Él es un reportero esquizofrénico que sobrevive gracias a los pastillazos que se mete para aplacar la enfermedad. Sus allegados son los personajes que le hablan en su cabeza… Solo desaparecen con el cóctel de medicamentos. Obedece las órdenes de Lucy, con la cual llevan a cabo perversas y retorcidas encerronas para sacar las fotos más sucias. Su objetivo son los famosos con intachable reputación, y doble vida y cara.
Por ejemplo, pagan a una puta para que se ligue a un jugador "top" de la NBA
que aparenta ser un padre de familia excelente. Le seduce y preparan el escenario para sacarle las fotos más comprometedoras: en un jacuzzi, con la prostituta… juegos sexuales y coca por un tubo. Vamos, un precioso decorado de lujo y ‘familiar’ para un tipo que además ostenta el 14 por cien de las acciones de la revista que dirige Lucy. Casi nada. No las publica, pero se las envía, en lo que parece ser el inicio de una trama con aroma a chantaje.
Volviendo a Don Konkey… Me encanta cómo reflejan su enfermo mundo interior, la posproducción que lo ilustra. Y en cuanto a la serie en general tiene tensión, es sórdida y acertadamente realista… Es más, creo que se queda corta. Dejémoslo en un cuadro más o menos impresionista sobre el patético circo mediático de famosos, famosotes, artistas en coma, frustrados y mediocres. Buen ritmo, mejor guión, mala hostia, originalidad, grandes diálogos y muchas y variadas situaciones, son el sello de esta ficción dramática que promete.
que aparenta ser un padre de familia excelente. Le seduce y preparan el escenario para sacarle las fotos más comprometedoras: en un jacuzzi, con la prostituta… juegos sexuales y coca por un tubo. Vamos, un precioso decorado de lujo y ‘familiar’ para un tipo que además ostenta el 14 por cien de las acciones de la revista que dirige Lucy. Casi nada. No las publica, pero se las envía, en lo que parece ser el inicio de una trama con aroma a chantaje.Volviendo a Don Konkey… Me encanta cómo reflejan su enfermo mundo interior, la posproducción que lo ilustra. Y en cuanto a la serie en general tiene tensión, es sórdida y acertadamente realista… Es más, creo que se queda corta. Dejémoslo en un cuadro más o menos impresionista sobre el patético circo mediático de famosos, famosotes, artistas en coma, frustrados y mediocres. Buen ritmo, mejor guión, mala hostia, originalidad, grandes diálogos y muchas y variadas situaciones, son el sello de esta ficción dramática que promete.
Y como decía al principio de esta entrada, también me vi en el Plus una película que tenía pendiente desde hace tiempo. Yo soy la Juani, de Bigas Luna. Otra joya de la corona, que me dejó en el sitio. Tensión, innovación, frenesí y muy buen guión. Desde La teta y la luna no disfrutaba tanto con una peli de Bigas. Toda mi admiración por haber incorporado a su cine con maestría los avances tecnológicos y los matices la vida moderna… Hablo tanto técnica (los efectos digitales nada gratuitos aplicados son extraordinarios) como argumentalmente. Hay que tener mucha visión y amplitud de miras para retratar de la forma con la que lo hace el mundo tuneado y ‘poligonero’ del filme.Te podrá gustar más o menos el tema, pero el fondo es muy común y real. Familias desarraigadas, ausencia de cultura en el entorno de los protagonistas, y valores extremadamente superfluos… Y para algún privilegiado: la inquietud como salvavidas.

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