¡IROMICINA COMPLEX, POR FAVOR!

Cuando uno vuelve a casa y se mete en el metro puede hacer dos cosas: utilizar el trayecto para llevarse el trabajo al hogar o distraerse como pueda. En este caso no fue difícil la segunda opción. Una chica francesa le contaba a un chico español (tendrían unos veinte y pico) lo mucho que le atraía España desde niña. Había estado un par de veces con sus padres, pero sin haber podido degustar bien el país. Él escuchaba atentamente, o lo aparentaba muy bien. Ella se expresaba que daba gusto. Hablaba de las ganas que tenía de conocer nuestro mapa en profundidad, sus museos, la gastronomía asturiana... quería recorrerse cada rincón de Madrid.
Lo que más gracia me hizo fue que aseguraba, la chica, que su mayor deseo era aprender a incorporar la ironía y el humor de aquí. Claro, la cosa no es fácil... Para empezar no sabía yo que teníamos humor e ironía con Denominación de Origen, pero parece que sí. Y después, ¿qué gracietas serán las más exportadas? Desde luego que los ingleses tienen un humor original, el de los chinos lo desconozco y el que viene de los USA nos llega desde niños por vena. En fin... Seguí escuchando.

Quería conocer por fin el Museo del Prado, el Musac, el CCCB, Cuenca... Tantas y tantas cosas, que no sabía cómo iba a poder con todo. Pero sin duda la chica estaba entusiasmadísima y eufórica con el hecho de estar en España. Un mes iba a durar su periplo. Él seguía escuchándola, pero sólo le oí decir: “¿Sí o qué?” o “Ya te digo”... Poco más. El caso es que aparentaba compartir el interés de ella. Y ella siguió hablando de cine... nuestro cine. Y fue aquí donde terminó nuestra historia. Al menos yo la terminé. Como iba diciendo, ella siguió con el celuloide factoría española. Empezó con Amenábar, siguió con Almodóvar, Bigas Luna, Fernández Armero... Me tenía impresionado. ¡El paradigma del anti-chovinismo galotípico. Una joya, vamos!

Claro... El problema fue cuando ya por fin él rompió el silencio. Ella daba por supuesto que él iba a acompañarla en su cabalgada ibérica. También me lo parecía a mí como espectador. El caso es que cuando le tocó intervenir, nuestro representante español en esta “película” dice: “Ya, todo eso está muy bien, pero es que mí lo que me gustan son las motos”.... No, no... No es que lo corte aquí, es que no dijo más.

*Las imágenes pertenecen a: lamemoriadelasolas.wordpress.com

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