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MI APELLIDO EN UN POZO

Como decía Juan José Millás en un artículo: Uno no nace en un lugar, le nacen. O algo similar. A mí me nacieron y me apellidaron así, Seseña. Un apellido poco común con el que me identifico a capa y espada. Y si no fuera así, pues es lo que hay. Pero estoy contento con él. Sin embargo, un día, emerge en la sociedad un tipo con delirios de grandeza y con Hernández como segundo nombre, y consigue que el nombre de Seseña quede por el momento asociado a sus hazañas urbanísticas.

Recuerdo cuando en el colegio se reían de mi apellido y me llamaban Dani Menseña, o Senseña… En fin, humor fácil para los años de pubertad. Yo no es que fuera un santo, hacía lo propio con los defectos y/o apellidos ajenos; exáctamente con la misma poca gracia. Pero este chiste zafio traído por la especulación y un nuevo rico, ha arrastrado mi apellido a lo más hondo del ‘pozo’.

Me imagino que los Roldán, Gil, Muñoz habrán pasado lo suyo. Espero que el tiempo, como dice ese sabio tópico y no menos cliché, ponga a cada uno con su nombre y apellido en su lugar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Joder!!! Kmo te entiendo. Yo me apellido Gil. Soy colchonero, pero sufrí en silencio y a gritos los espectáculos del GIL. Oye, muy bueno t blog!!!

Aupa!
Anónimo ha dicho que…
El tiempo y/o uno mismo puede ponerse y poner a otros en su lugar, como sucedía en esa película titulada MUMFORD en la que el protagonista decidía darse a si mismo una segunda vida/oportunidad, para superar el fracaso en la primera. Cambia de apellido:ahora adopta el de Mumford y se oculta en un pequeño pueblo que se llama como él, Mumford, allí ejerce de psicoanalista sin serlo y se reconstruye de esta forma tan creativa. Los estragos que causa la estupidez se pueden reparar, la estupidez estará siempre, a ver...
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