Ir al contenido principal

LOS AÑOS… QUEBRADOS

Lo reconozco, con 13 años hice mis pinitos como “breaker”. Llegué a ver unas 113 veces Breakdance, Electric Boogalo y Beat Street. De hecho me llamaron, a mí y a mis amigos, para participar en el concurso de Tocata; que por entonces dirigía para TVE Mauricio Romero. Antes yo había enviado una solicitud… El problema es que no daba la talla, ni la edad. Requisito imprescindible era haber cumplido los 14. Gracias a ese año que no tenía aún en mi haber me salvé de hacer el ridículo. Lo hizo por mí un compañero del colegio que pensaba que era el mejor. No pasó ni el primer corte.

Que a qué viene esta catarsis “quebrada”; pues viene a cuento porque ayer me enviaron un vídeo que me dejó en el sitio. Es el que os paso bajo estas líneas. Os avanzo, se trata de un concurso de break dance en algún lugar de Japón en 2001. No perdáis detalle del tercer participante; el de rojo o naranja, según la retina que lo mire. Reflexión: han pasado más de 20 años. ¡Soplá, ni me he enterado! Mi profesor de lengua y mi abuelo tenían razón… El tiempo pasa.

Comentarios

Nacho de la Fuente ha dicho que…
Tremendo el vídeo. Dan ganas de colgarl ya.
Daniel Seseña ha dicho que…
Gracias Nacho, espero que tu comentario sea el preludio de un pronto regreso al "posteo". Que falta nos haces, amigo!
Anónimo ha dicho que…
no me sale el video en mi toshiba
Daniel Seseña ha dicho que…
Perdón, perdón, perdón... Ya se ve el vídeo.
Anónimo ha dicho que…
Esperaba otra cosa, pero qu� alucine!!!! Un aut�ntico mu�eco de goma. Toshiba

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…