Ir al contenido principal

COSAS DE VERANO Y OTRAS TERAPIAS

En la soledad de la blogosfera y ante la ausencia de comentarios (no va por vosotros incondicionales anónimos), uno no puede evitar sentirse algo perdido de vez en cuando. Exactamente como ocurre en la ‘primera vida’.

Decides escribir en tu blog personal lo que te da la gana: versiones de las impresiones que se quedan en la retina a diario; resúmenes encubiertos de horas de diván; desahogos indirectos que no merece la pena ser convertidos en directos; exabruptos soterrados como ejercicio de reconciliación interna; historias ficticias que esconden una real; retratos de actitudes ajenas; comentarios que surgen tras captar una imagen imposible en la calle… y tantos y tantos argumentos. El día a día, el minuto a minuto, segundo a segundo, cabezazo tras cabezazo dan para mucho.

Tenía unos minutos para perder y decidí deshojar las rayitas del reloj leyendo posts de aquí y allá. Y de pronto, me encuentro con la columna de la Revista del verano de El País, y en concreto con la de Daniel Sánchez Arévalo... y más en concreto con ésta: Mi sesión de terapia. Sólo puedo mostrar mi admiración, mi identificación total con cada palabra que escribe, que derrama y que expulsa como ejercicio personal. Y añado un Olé, olé y olé.

Muchas gracias, Daniel, por regalarnos tus impresiones; un buen sentido.

Comentarios

Paul M. ha dicho que…
gracias por el comentario, daniel! se agradece de veras...

lo cual enlaza un poco con tus lamentos en esta entrada y me toca entonar el mea culpa por ser uno de esos anónimos (bueno, ya no tanto ;) ) que disfrutan de tu blog sin dejar comentarios.

aprovecho para decirte que me ha gustado el cambio que -creo- le has dado en los últimos tiempos al blog, dándole más rienda suelta a tu vena literaria. de verdad que se pasa un buen rato leyéndolo.

un saludo y gracias de nuevo!
Paul M. ha dicho que…
se me olvidaba comentar algo sobre la sesión de terapia. creo que si el problema es ser un pijo agradable, debe de haber formas mejores de progresar en la vida que ponerse a "matar" gente. eso, más que progresar, te convertiría en un pijo desagradable ;)
Jesús Muñoz ha dicho que…
No me sorprende la ligazón que estableces entre el blog y el diván del psicólogo. Parece que ambas cosas se llevan bien. Dar tu opinión sobre algo siempre supone un riesgo y el altavoz de la blogosfera amplifica el riesgo. Pero a la vez usar el blog es decir cosas desde el butacón de casa y eso parece como que amortigua el miedo, te atreves a decir cosas que de otra manera sería más difícil decirlas. En cierto modo es como ver una peli de terror desde el sofá de casa. Porque puede suceder que alguien, muchos, te lean y no estén de acuerdo con algo que dices y se produzca el exabrupto, el insulto, o la risa, o la burla. O el aplauso, o el reconocimiento. Esa zona extraña de equilibrio entre el deseo de comunicar y la precaución a la opinión de los otros, ese momento de incertidumbre que se produce justo antes de pulsar el botón de PUBLICAR-INTRO tiene mucho que ver con el diván del psicoanalista.
Gracias, Daniel, por resaltar en tu blog un artículo de prensa que nos hace cavilar un rato.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…