(Viene de ) El negocio de las puertas le iba muy bien, pero aceptó la propuesta. Cerró con llave la tienda, le dio instrucciones a su socia y hermana para que no contara con ella durante los próximos días y se fueron juntos. Durante el viaje se pusieron al día. Lloraron, rieron y vomitaron todo lo que entre ellos quedó acumulado por alguna razón que desconozco. Pero ahora de nuevo estaban juntos.La llegada a Villa Fausto resultó harto difícil. Muchos fantasmas y carreteras indescifrables que interpretar y por las que adentrarse encomendándose mitad a la lógica mitad a la suerte. Pero lo consiguieron. Allí, como Mario imaginaba, no había ni dios. Pero estaba la casa del abuelo Kostas. Habían comprado suministros como para tres días. De las sábanas y demás instrumental para estar más o menos se encargó Violeta; él estaba un poco ido. Violeta le dijo que se encargara del salón; ella le prepararía la cama para que se echara un poco.
Cuando despertó, Mario estaba tumbado sobre su ordenador. La hoja de word seguía en blanco. Encendió la tele y vio en las noticias a su amigo Isaías. Lo habían detenido por un grave delito ecológico. Su empresa, “Comisiones y Vertidos TransparenteSA”, había contaminado un pueblo entero con deshechos químicos. Apagó y fue a alquilar una peli al videclub “Violeta”. Se llevó Un lugar en el mundo.
Continuará. Pero más adelante.... ahora si que estoy en blanco.

1 comentarios:
Vaya ... he aterrizado aquí y la verdad no se como .. pero me he quedado con ganas de más Villa Fausto.
Lo mismo sigue, no?
Un saludo
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