Ir al contenido principal

NATURALEZA... FOTOGRÁFICA

Sigo hipnotizado por las fotos de Fotonatura.org. Ya os comenté que estuve entrevistando a Fernando Ortega, su fundador. Un tipo lleno de anécdotas interesantes e instantáneas con historias como para cubrir más de un libro. El reportaje lo podréis ver el martes que viene en Cámara Abierta 2.0; que como suele ocurrir en la tele, al final se quedará en la punta visible de un enorme iceberg.

Por ese motivo, os recomiendo que si os gusta la fotografía sobre la naturaleza en estado puro, no dejéis de navegar por sus galerías. En la revista publican noticias frescas sobre concursos, talleres, etc. En el Tablón de anuncios puedes encontrar, entre otras cosas, los mejores equipos… Comparativas. Organizan quedadas. Pero lo mejor es que puedes descubrir un mundo natural único. Fotos de una calidad extraordinaria. Unas más profesionales que otras, pero siempre hechas por gente que –como dice Fernando- es capaz de tirarse horas, semanas y meses esperando a capturar el instante más deseado.

Entre las miles de vivencias que se esconden tras este hábitat Online, me cuenta Fernando que uno de sus usuarios más activos, David Hernández Yonte falleció hace poco. Le dijo a su padre que se iba a echar una siesta y no volvió a levantarse. Su padre comentó que una de las últimas cosas que hizo fue subir una foto a la web. Su historia la podéis encontrar aquí. Os recomiendo también que echéis un vistazo a la historia, a través de los comentarios, sobre “LA MEMORIA DE DAVID, LOURDES, JARA E IRIS”.

También hay experiencias con premio. Como la del médico Miguel Lasa y esa foto tan enigmática del oso… Que un tiempo después de colgarla en Fotonatura.org se llevó el premio a la visión más creativa de los BBC WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR 08. Un paseo de lujo imprescindible para escapar, viajar y encontrar argumentos para salirse del mapa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cruce figurado

Bloqueado, sin respuestas ni preguntas, con vista cansada y voz sin fuerza, como un fundido a negro (como se diría en modo audiovisual) y sin opción de empezar de cero en otra pantalla. Más o menos es el atuendo emocional con el que esa mañana se levantó Alexander. Y eso que el día anterior había sido de esos que enriquecen y dejan recursos para una larga temporada. Por ejemplo había vendido su última novela (El crimen y la gestión aparte) a su editora; la película de North, su mujer, titulada Sabias con más de un tema, estaba triunfando entre crítica y taquilla; la gotera del salón se había convertido en agua pasada; y por fin había llegado la lámpara alemana de los años 30 que compró a una "retroanticuaria" virtual. Pero la mente manda, con sus normas y tiempos.

North había salido temprano a una rueda de prensa y él tenía que terminar un artículo sobre ironía de la vida. Así que asumido el bloqueo bajó al Nitty a desayunar. En el fondo de un charco se encontró …

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…