Ir al contenido principal

CARGA Y DESCARGA... AL LÍMITE

Juan (un lector y habitual comentarista de este blog) se dirigía a su casa y en el portal se encontró con la estampa que veis en la imagen. Lo que más me enorgullece es que lo primero –me comenta- que pensó fue en hacer una foto para Mistervértigo. Después… digirió lo que tenía antes sus ojos. Si alguien se hubiera propuesto buscar una composición semejante, no le habría salido mejor.

Un inodoro al límite de la legalidad. Al límite porque está aparcado a escasos centímetros de la señal (carga y descarga en días laborables). Se salva también porque el autor ha estacionado su ‘vehículo’ más allá de las 20 horas (hora límite). Para qué nos vamos a engañar, parece un abandono en toda regla. Ya me manifesté en este sentido hace unos meses con un post titulado: EL ARTE (Y DECORO) DEL ABANDONO

Pero: ¿Y si no lo han abandonado? ¿Y si ha decidido escapar de sus tuberías opresoras? En este sentido es posible que nuestro trono esté confuso. Si observamos la imagen, vemos que se encuentra entre dos vehículos, pero al mismo tiempo permanece subido a la acera.

Me recuerda a cuando de pequeños nos animan a mirar ambos lados de la carretera antes de cruzar. También pienso en esos dueños de perros que recogen la hez canina de turno y la dejan con la bolsita en el mismo sitio. ¿Os imagináis la versión humana de este fenómeno?

Espero vuestras teorías. Hay una cosa que está clara, el autor de nuestro objeto representa un ejemplo de civismo. Alguien cercano asegura que es un gañán. Yo creo que es un iconoclasta moderno que ha querido invitarnos, con su performance, a mirar el mundo desde una perspectiva adversa.

¿Salud?

* Ya lo hice, pero insisto: recomiendo visitar la galería reflexiva de mi amigo Mellizo. Un hallazgo catártico.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
qué extraño!!!! ¡¡¡0 comentarios!!
A mi me parece estupendo lo que se ve y lo que se lee hoy aquí, asi que gracias Daniel.
Creo que el Trono está esperando para cruzar la calle.
Eva
copifate ha dicho que…
AVISO: Pronto va a volver a hacer de las suyas el Zurrutero. ¿Que quién es? Se verá.
Por cierto, por las trazas, el barrio de la foto parece bueno: ¿y si han puesto el inodoro para los animales de compañía?

Genial también el Angel caido y otras ciencias, ¿que no?
David Santos Holguín ha dicho que…
Yo ví la misma imagen, pero en una cabina de teléfono de esas que entrabas y te encerrabas para hablar. Incluso pensé, ¿será de verdad?

Un abrazo
Daniel Seseña ha dicho que…
Eva, gracias a ti por seguir ahí al pie del comentario. Copifate, en efecto, es un barrio bueno. Espero al zurrutero. David, qué pena que no hicieras una foto. Yo también dudaría de la realidad ante similar imagen. Ya me estoy imaginando a José Luis López Vázquez encerrado y sentado en la taza. Jeje

Salud!
Anónimo ha dicho que…
La Zapateta dice:

Yo creo que lo ha puesto uno de nuestros artistas callejeros anónimos. Me explico... El sentido es más complejo de lo que se ve en la foto. Si nuestro Juan se hubiese asomado allá donde sólo el "caganet" se asoma, hubiera visto escrito en el interior del inodoro la palabra "Ánimo". Y, es que, con estos fríos, no hay orificio que desee abrirse.
Anónimo ha dicho que…
Dani:

No lo había visto así, Zapateta. Jajaja. Qué bueno!
juan ha dicho que…
Bueno, pues ya que lo decís, es posible que lo haya puesto el ayuntamiento para ayudar al personal a descargar el pánico "madoffiano" que nos va inundando. Ah! y me asomé y no decía "ánimo", decía "sígueme".
Netámbulo´ ha dicho que…
Yo creo que es un internauta rebelde que ha decido dar un paso más allá de las redes P2P evitando cánones y multas de tráfico.

J.
Daniel Seseña ha dicho que…
Mira, no lo había visto así... Debe ser que me he 'enredado' mientras me bajaba lo último de Rafael Farina.

Un saludo, J. Y gracias por seguir este blog.

Entradas populares de este blog

Un cruce figurado

Bloqueado, sin respuestas ni preguntas, con vista cansada y voz sin fuerza, como un fundido a negro (como se diría en modo audiovisual) y sin opción de empezar de cero en otra pantalla. Más o menos es el atuendo emocional con el que esa mañana se levantó Alexander. Y eso que el día anterior había sido de esos que enriquecen y dejan recursos para una larga temporada. Por ejemplo había vendido su última novela (El crimen y la gestión aparte) a su editora; la película de North, su mujer, titulada Sabias con más de un tema, estaba triunfando entre crítica y taquilla; la gotera del salón se había convertido en agua pasada; y por fin había llegado la lámpara alemana de los años 30 que compró a una "retroanticuaria" virtual. Pero la mente manda, con sus normas y tiempos.

North había salido temprano a una rueda de prensa y él tenía que terminar un artículo sobre ironía de la vida. Así que asumido el bloqueo bajó al Nitty a desayunar. En el fondo de un charco se encontró …

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…