EL SILVESTRISMO ENFIEBRADO

Candela Guevara

Lo
s yogures de soja de ahora ya no son como los de antes (ahora están más buenos y los hay de muchos sabores). Estoy pasando por uno de los trancazos más fuertes de mi vida, de esos que te dejan k.o, con fiebres altísimas que no te abandonan en varios días, de esas cosas que se complican con otras y resulta que al final tienes a todo tu cuerpo hecho una pena, de esas que te hacen pensar que en el infierno, de existir, claro, te deben de someter a una tortura así.

Todo comenzó hace dos semanas cuando comenté, muy sobrada, que yo no recordaba de adulta haber tenido mucha fiebre sólo unas decimillas de tarde en tarde… ¡¡¡Pues toma!!! Una para el recuerdo. Parece como si me hubiese atropellado un tren de mercancías (no sé por qué nos empeñamos en decir esta frase si nadie ha sobrevivido para contarlo…) En fin.

Bueno, el caso es que me quité el traje de súper woman y me puse el pijama. He afrontado estos días como los afrontaría cualquier mujer de mis características: treintañera, con grandes responsabilidades laborales, hiperactiva, híper responsable… (Y un montón de híper que no voy a escribir porque tampoco me voy a castigar tanto). Lo he llevado fatal.

Vulnerable, pálida, afónica, con los ojos inyectados y sin saber cómo el cuerpo puede fabricar tantos fluidos diversos al mismo tiempo, fue mi chico el que, inevitablemente, pagó el pato. Le hubiera estampado en más de una ocasión (que conste que estoy muy arrepentida de estos pensamientos).

Y me he dado cuenta esta mañana, cuando el pobre antes de irse a trabajar ha bajado por quinta vez a la calle a por uno de mis recados: Aquarius (aparte del agua, es de lo que me estoy alimentando y la idea de verme un día sólo sin ello me aterra) El caso, me ha llamado mi chico y me ha dicho: cariño, no hay botellas de litro, ¿te llevo latas, vale? Respuesta: no, no vale, me gusta la botella porque así me dosifico no me veo obligada a tomarme la lata entera (¡¡¡ni que la lata llevase una pistola!!!) La víctima contesta: ya cariño, pero es que no hay botellas aquí y no te preocupes que te llevo ocho latas. La posesa: ¿Ocho latas? No, no, trae una, y mañana compras la botella. Para qué quiero ocho latas, que además costarán más caras que si compras la botella (la crisis y la fiebre te vuelven más mirada con la pela). Con síndrome de Estocolmo responde: ya mi amor, pero es que estoy ya pagando. La sádica: Pues te vas lo devuelves y te pones otra vez a la cola. Sin comentarios, ya he pedido disculpas.

Como hoy me encuentro mejor y tengo menos fiebre, me ha dado por recrearme en la internet (como dice mi vecina) Y de repente lo he entendido todo, he visto la luz, con esta web/link o yo qué sé: Sociedad Ornitológica de Silvestrismo “El Vuelo”. Pero, ¿qué coño es esto? Jajajaja. Pido disculpas a las sociedades ornitológicas por mi ignorancia y a los seguidores/fans del silvestrismo (sea lo que sea suena muy salvaje, guau!!), y además tengo que agradecerles, porque a mí esto hoy me ha dado la vida. Ha sido la excusa perfecta para reírme sin parar, sobre todo de mi misma.

Y para 2009, prometo muchas cosas, entre ellas informarme sobre el silvestrismo que me parece algo muy fascinante…

------

*"La imagen pertenece a Nadando con Chocos

Comentarios

Sacra ha dicho que…
-Mejor será no asilvestrarse mucho (por aquello de la convivencia en sociedad)...
-¡Qué narices... yo prefiero nacer pájaro aunque sea cuervo!
-(Definitivamente yo también necesito un reposo "espiritual")
Feliz vida... siempre...
Anónimo ha dicho que…
Deseo que se recupere, comprendo muy bien su cúmulo de desagradables sensaciones y también sus reacciones pero con todo y con eso, no se me pase vd con mi niño ¿eh doña Candela?
Doña Rogelia

Entradas populares de este blog

Entrada nueva

En blanco, arriba el telón

LO OPUESTO A ESBELTEZ, HIJA