Ir al contenido principal

POPO DOSAGUAS, ZURULLO DE "YOGO"

Había sufrido una opa hostil al mismo tiempo que le caía la noche encima. Tenía mucho que digerir, poca energía y menos recursos para resolver. Pedro Popo Dosaguas estaba hecho un mierda y al borde del colapso... sin ideas y con una indigestión llamando a sus intestinos. Con toda esta carta de presentación a sus espaldas tampoco quería caer del todo y sí salir a flote. Recurrió por tanto a su penúltima opción salvavidas: El yogo*.

Pedro ya se había pasado por ahí alguna vez. El yogo conocía muy bien su genoma. Aunque se había metido con un nuevo método de tarifa plana, sabía que a Pedro sólo necesitaba una sola idea. La guardaba en la caja fuerte. Llevaba meses trabajando en ella, porque su cuadro genético hablaba de este "momento Popo Dosaguas". La idea consistía en dejar de seguir durante un mes los movimientos bursátiles. Además, tenía que repasar los diálogos de El jovencito Frankenstein e intercalarlos con los de Top Secret.

...Al levantarse debía dejarse caer dos veces y recitar de memoria las dos primeras páginas de El Pampinoplas antes de desayunar. Salió de la consulta de El yogo con otra cara, un poco de diarrea y poco más. Sabía cómo tenía que hacer las cosas. Se llevó una limpieza bucal extra con un bombón de trufa. Estaba deseando comenzar a reconstruírse. Así que recuperó ambas pelis y se puso a trabajar.

Ayer me llamó y me aseguró que no necestaba recurrir a su último recurso; que todo iba por buen camino. Además me recomendó que en el empalme de la secuencia 21 de Top Secret y la 12 de El Jovencito Frankenstein había una respuesta a muchas preguntas...

Salud!

---------------
* El yogo es una vecina que vende ideas a precio de coste. En la primera sesión te regala una limpieza bucal con fondo musicoterapéutico. O sea, que sale de su consulta con buen sabor de ingenio. Pero no os creáis que comercia con todo hijo de vecino. Sólo vende recursos a aquellos/as que presentan un cuadro genético "auténtico". Para ello les mete un bastoncillo en la boca y analiza a tiempo real. Sí, sí, todo en la primera visita.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gustaría tener una descripción física del yogo para hacerme una idea del aspecto de tan eficaz vecina. Que a la primera visita (a primera vista cabría decir) y a tiempo real te detecte si tienes un cuadro genético auténtico es prodigioso. A mi la última vez me tardaron quince años, y no era auténtico; cogí un mosqueo. ¿Es bajita o espigada?
Daniel Seseña ha dicho que…
Pensaba hacerlo más adelante, anónimo/a... Te daré una pista. Es una mezcla entre Nana Mouskouri y Burt Reynolds.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…