Ir al contenido principal

MÁS QUE UN MECÁNICO DE LA DEFENSA

La familia Recóndita se da los regalos de Navidad en Nochevieja y a Luciano, hermano mediano de tres, con grandes dotes (en general) le ha caído una super cámara último modelo. Él hace mejores fotos que nadie, cocina como pocos y juega al curling como ningún ser humano. Es "el más"... Además le cuentan todo antes que a nadie (y por supuesto presume de ello), es el más querido por todo el mundo, tiene el talento y el ingenio más privilegiado, comete errores y le ríen la envolvente posterior con la que los cubre ¿lo veis ya?

Pero ahora ha cambiado todo. Su vida ha dado un giro extremo. No sabe con quién hablarlo... Ahora va en serio. Está hundido y no tiene recursos a los que recurrir para salir. Qué ¿qué ha pasado? Pasadas las 2 de la mañana del 1 de enero de 2009 se fue al cuarto de invitados a hacerse una foto de tapadillo a sí mismo. Enfocó, disparó y la vio... la borró. Repitió la operación una, dos y 10 veces más...

Cuando salió de la habitación y el resto de los Recóndita reían y festejaban, Luciano poco podía hacer por ocultar su desolación. Pero a su favor estético está el hecho de que nadie jamás verá su interior derruido, porque lo ha maquillado tanto durante la vida, con semejante potingue superfluo con forma de profundo autosuficiente, que nadie (ni familia, amigos, desconocidos o compañeros) asociaría un "SOS" con él.

Se fue corriendo, aturdido y iba pringado de mierda interior hasta las patas... Aún no sé qué vio en la foto. Según me cuenta Fabio Carabeo (quien me ha narrado esta historia y no ha podido escribir por una indisposición tecnológica) vio más allá de los poros abiertos -de par en par- de su cara. La oscuridad de los agujeros de su nariz sumada a la penumbra de cada sombra facial (pasando uno a uno por los puntos negros, desconocidos por él) le arrastraron a la caverna más oscura del mundo. Veremos cómo sale de esto.

Los Recóndita no saben, ni contestan. Hoy, como cada mañana del 2 de enero han ido al Circo libre "Hijos de Bugs de Noé". Ahí, el payaso Parato Moral, hace grandes payasadas y/o habla a los fieles que nunca faltan a la cita anual. A cambio recibe cuantiosas propinas. El arte circense de un cepillo que peina lo inpeinable.

Luciano
, no ha podido asistir. Ha ido a cambiar la cámara, dice que "no capta bien".
------

*La imagen la he tomado prestada de www.argentour.com.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Empezamos el año con un cuento de terror. La familia Recóndita promete.
Anónimo ha dicho que…
Ladelatín
Luciano, el mediano, o el segundo Facundo, que por ahora me resulta errabundo al no encontrar su sentido en este mundo. Diré más segundo(secundus) es el que sigue, pero porqué la sexagésima parte de un minuto(diminuto)se llama también segundo es algo que no consigo averiguar. Lugar recóndito el de su significado. ¿Será la familia?
SOS
Anónimo ha dicho que…
Cuando niño, ya en casa, recién llegado del cole, de repente capté el olor que desprendían mis propias ropas. Era nauseabundo, lo que entonces se llamaba "olor a humanidad" (no loor). Cuento ésto porque pienso que algo parecido es lo que le debió pasar al mediano de los Recóndita. Se captó en su pestilencia.
A mi no se me ha olvidado y ya han pasado sesenta años...

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

LO OPUESTO A ESBELTEZ, HIJA

Es madre, atleta y pinchadiscos (a partir de las 00 horas, cada día de su vida). Y al mismo tiempo es alguien. Nadie en concreto, sencillamente alguien; que es mucho sin ser nada. Lo lleva bien y mal, regular y como puede. Su hija Sandra sigue sus pasos de cerca. Y lejos quedan los pasos que ambas dieron para encontrarse en aquel país africano donde se conocieron; que siempre estará más cerca de lo que dicen... y menos de lo que creen.

Fábula y Sandra viven una vida que nunca -cada una en su fuero interno- pensaron que vivirían. Fábula buscó a Sandra y Sandra encontró a una madre de fábula. Fue casual, pero no. Y ahí están imprimiendo una vida con todos los colores que tienen a su alcance; y usando sólo el blanco y negro para ocasiones sensacionales. Viven sin parar y no miran hacia atrás, salvo lo necesario para poder vislumbrar lo que tienen delante... Que es lo que cuenta, sin menospreciar el presente.

Mucho han trabajado para estar donde están; mucho más han sufrido lo que no pensab…