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EL PESO DEL ACENTO SOBRE VIOLETA

Por Fabio Carabeo
Puso el acento sobre ella y Violeta Marmi Tako Diet dobló, cayó redonda al suelo. Él es así, siempre enfatiza en exceso sobre Violeta y aunque ésta cae, consigue levantarse por su puño y letra. Mariano Jaz de Tilde, su novio, siempre se pronuncia por ella, sin dar opción. No es una historia violenta, sino un cuento en el que dos nombres propios tienen que encontrarse a gusto en el ajeno.
Se conjugan a diario, invierten en papel, sobre el que intercambian las cartas más emotivas jamás escritas. Sí, él termina adelantándose y poniendo el acento sobre ella. A ella le pesa y dobla, y levanta cabeza después… Pero se quieren y se necesitan. Son como el punto y la coma. Independientes, pero han encontrado un signo en común. Un espacio que compartir.

A Violeta, sin embargo, le pesa que Mariano acepte ser llano con tanta facilidad y no luchar por ser tan agudo como ella. Igual la solución pasa por invertir… los papeles. ¡El acento es tan relativo como el énfasis que quieras aplicar a tu vida! Exclamó Jacinto Relativo -mirando a Mariano a los ojos- mientras se tomaban unas decisiones en el bar del Verbo Pasado.

Cuando llegó La Conclusión -la más guapa del lugar- en el bar se hizo el silencio y Violeta: la loca, pero comenzó a escribir esta historia mínima que estáis leyendo. Y que aún no sé dónde termina, ni mucho menos cuándo empieza y por supuesto ni idea de la fase en la que está. Me la envió hace un par de días.
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*Imagen de Lou Forsdale: Marshall McLuhan, December 1972.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
lenguaje e historia fundidos en uno. Como signo que soy, diré que he disfrutado mucho de este cuento lleno de simbolos, significados y frases agudas, que no llanas.

Fdo: Signo de Admiración (!)
Anónimo ha dicho que…
"mientras se tomaban unas decisiones en el bar", jaja, qué buena.

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