Ir al contenido principal

LA MALDICIÓN DEL CHIRIMBOLO

Por lo visto (o no visto) era una niña normal, un ser humano de a pie, alguien a quien le gustaba saltar a la pata coja y tirar globos de agua a sus amiguitos. Creo que su nombre era Ramilleta Industria, no estoy muy seguro... Pero me cuenta Cho Min Hu, el dueño de este "bazar euro" (donde está hecha la foto) que pasó delante de su puerta miró las patas que soportan el chirimbolo publicitario (PINCHA AQUÍ y también lo verás) y se quedó así, como la veis en la foto.

Dice Cho que no sabe qué hacer con ella, con esa expresión los demás niños se asustan. Y además desconoce su origen. Tampoco entiende el impacto de esos carteles... porque sabe de qué van. Cho es joven y no lleva ni 5 años en Madrid. Dejemos que la Historia siga su curso y que Min Hu atienda su bazar.

Comentarios

capitán garfio ha dicho que…
No me extraña que tenga esa expresión...
"los ojos como platos...de sopa...fría" jeje
Un saludo
CYBRGHOST ha dicho que…
Lo raro es que solamente se le haya quedado esa cara y no esté convulsionando permanentemente. La farola no ha vuelto a encenderse del susto, y eso que le han cambiado la bombilla y el cableado!!!
Juana ha dicho que…
¡Madre mía que susto! menos mal que no hay una cámara frente a mí, se me ha puesto peor cara.
Anónimo ha dicho que…
Si mantiene esa cara de asombro absoluto será porque ve cosas interesantes al otro lado del escaparate, si no, cerraría los ojos, seguro.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…