SU CARA EN MI PROPIA CARA

Esto ya es provocación. Querido pegador freudano, sólo te queda un camino: Entregarte... bueno, o identificarte. Llevo siguiéndote la pista desde hace más de un año, yo y más de un comentarista de este blog, como Jesús (que se jugó el tipo para capturar la imagen) o Roberto (que está de estreno bloguero, por cierto). No hay ninguna de tus señales que me pasen desapercibidas: Malasaña, Barrio de Salamanca, Pinar de Chamartín, Centro... De momento, todas en Madrid. Pero esta última, ¡esta última! la has dejado a las puertas de uno de mis grandes sitios de inspitación: ¡¡la charcutería!!

No sé si hay algún tipo que, como yo, vaya haciendo fotos -tirando de móvil- a tus pegadas, sin embargo sé que si no eres tú el que te buscas en Google, más de uno lo hace, y todos terminan cayendo en MISTERVÉRTIGO. Ya sabes, las etiquetas y/o tags hacen el trabajo de señales a distancia bloguera. Mira, no sé cuál es tu juego (¿un desenlace comercial quizá? ¿una futura exposición sobre el desequilibrio emocional y urbano? ¿una obra que consiste en poner los ojos de Freud en los puntos donde más se necesita su atención?), pero te agradecería, al menos, una pista. Si no quieres como comentario, me puedes enviar un mail y me cuentas...

En fin, espero efecto colateral o llamada. Y si no, sé que un día te pillaré in fraganti. De hecho cuando tiré esta foto que adorna el post de hoy, la cara de 'Sigi' aún estaba fresca, como la tinta de la impresión. Es cuestión de tiempo, diván y paciencia psicoanalítica.

Salud!

Comentarios

La Zapateta ha dicho que…
Está claro que el pegador está entre nosotros. Y te persigue a ti como máximo exponente de nuestros lelos anhelos literario-periodísticos. ¿No seremos todos y cada uno de nosotros quienes pegamos esas caras? A estas alturas ya sabemos que la fé mueve montañas -aunque yo no lo pueda demostrar- o lo que es evidente: todos los dedos mueven el vaso de cristal hacia la letra más pensada -yo no era, yo no era, os lo juro-. En este sentido, ¿por qué no iban 10 cerebros, con sus hipotálamos y neuronillas, a conseguir que una simple pegatina con la cara de Sigmund se manifestase, y te persiguiese? ¿eh? ¿por qué? Y, si no, me ofrezco para formar una patrulla urbana en busca del pegador. Me muero de risa si, una noche de estas, me encuentro a mi antiguo psicoanalista encaramado a una farola pegando la cara de Sg. Por cierto, creo que vive por allí...
Anónimo ha dicho que…
jajaja, lo de la patrulla suena divertido. Eso sí, mando a mi subconsciente a patrullar, que despierta ando escasa de paciencia (psicoanalítica y de la otra).isa

P.D: ¿son imaginaciones (subconscientes) mías, o la cara de Freud cada vez es más grande?
La Zapateta ha dicho que…
Son cada vez más grandes, Isa, seguro. Y creo, que eso va a ser una clave... Lo que se debe estar riendo nuestro pegador.
Anónimo ha dicho que…
viniendo de freud, el tamaño tenía que ser importante, claro.
Bueno, me quedo pensando en lo de la charcutería, que seguro que también tiene un significado, aunque miedo me da. isa

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