Ir al contenido principal

EL SILENCIO ATRONADOR

Desde que traduje la palabra Allow, me he permitido vivir mejor. Hasta entonces me resistía no sé muy bien por qué... pero tengo la sensación, echando la vista atrás, de que no quería romper mi estrecho cerco de sabiduría local. Sigo. Desde que me compré el portátil nuevo (conociéndome podía haber sido un segunda mano cosecha de 2001) me he conectado a una vida algo más cómoda y evolutiva. Y esa sensación permanece dentro de mí.

Algo me ataba a la parte trasera, a la retaguardia. Viendo las noticias, me quedé con la imagen de Christiano Ronaldo tratando de correr mientras Raúl, desde atrás, trata de ejercer su resistencia con una cuerda. Al parecer es parte del entrenamiento diario de un equipo de fútbol. Yo no me he entrenado, pero he tenido una fuerza soterrada que me impedía correr hacia adelante. Pero ahora, ya sé que Allow significa permitir... y en el mundo de internet es clave, porque hay que dar permiso para incorporar nuevas aplicaciones que ayudan a mejorar el rendimiento del equipo.

El Oxímoron fue el remate. Por fin me atreví a mirar su significado en el Diccionario... No es que no lo conociera, es que lo había almacenado en esa misma parte trasera, pero en un cuarto más escondido y cerrado. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador. Así soy, dos antagónicos en uno... Uno que no quiere ir pa'lante y otro que sí... pero que juntos forman un nuevo sentido que por fín me he permitido reconocer sin destruír.

PD.: Vamos, la batalla entre el Eros y el Tánatos de toda la vida, pero llevado al -en ocasiones- frio verano.

Salud!

Comentarios

Juana ha dicho que…
Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

Pedazo oximorón de Sta. Teresa
copifate ha dicho que…
Hay oximorones conductivos: pedir una cocacola en una zumería recién inaugurada, pero todo sirve para avanzar si hay deseo de entender y todo sirve para retroceder si creemos saberlo todo o no queremos saber más.
A veces el Sr. Vértigo produce con sus reflexiones vértigo en sus lectores.
Cada palabra es un pequeño universo vertiginoso remansado.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…