A DOS METROS DE MONJA

Decía que no había sido un sueño, afirmaba que era tan real como la novicia misma... Sí, como suena. A Sebas Arroyoconducto se le apareció anoche, en mitad de la Gran Vía madrileña, una monja de dos metros. Quería salir con él y así se lo rogaba. Él, que casi no llega al metro sesenta, y ella -con dolor de cuello- sin poder humillar lo suficiente. Vaya escena. Pero mientras me lo cuenta esta mañana, trato de no morirme de risa. Estas cosas sólo me pasan a mí, se lamenta Sebas.

No, Sebas, no eres tan especial. Eso lo dice Ramiro Giratorio que se mete en nuestra conversación 'de paso' y añade: A mí, hace tres días se me acercó el doble de Franco y me invitó a cenar en un gallego que hay cerca de mi casa. Tenía intenciones de llevarme al huerto, pero le di una hostia -me pudo el prefjuicio franquista- y se le pasó el deseo, después desapareció del mapa saltando a la pata coja y cantando aquello de "Al cochecito leré...".

Ante la magia que surgió entre Sebas y Ramiro, pasé a un segundo plano. Tanto que me fugué a la francesa y ni se inmutaron. Al llegar al kiosko de Paquito, quien por cierto está aún de vacaciones en algún lugar entre Totonto y Despeñaperros, me encontré con "doblete Franco" y la monja de dos metros que se llama Soledad. Me dieron su versión de sendos hechos mientras nos tomábamos un café (mi segundo de la mañana), pero ésta es otra historia. Al final me dice Soledad: Di "monja" repetidamente. ¡Qué viejo, pensé, y con el jamón ambos desaparecieron! ¡Qué cosas!

Salud!

Comentarios

copifate ha dicho que…
No digo nada. Pero quiero "fichar".
Me voy a dormir. Espero que no se me aparezcan ni la monja kilométrica, ni el enano sanguinario.Pienso repetir jamón hasta cansarme.
(la palabra para enviar este comen hoy es "torcitin" !!!!!!
Anónimo ha dicho que…
A muchos nos pasa, somos como esas otras historias contenidas en una, que no se llegan a contar, y cuando la mente sale de su anominato con el recuerdo bajo el brazo suele ser tarde para contar otra historia, y hay que irse ya a dormir.
Genial historia esta y supongo que la otra tambien!.


(la palabra a verificar que me ha salido a mi es "rupea"!!!).

ANONIMA MENTE
La Zapateta ha dicho que…
Te propongo que a partir de ahora, cada vez que te encuentres con alguien le mires primero el culo.... Como lo perros (aunque no hace falta que se lo huelas). Se trata de observar si llevan etiqueta definitoria de serie. Como ves, me caló tu post del otro día, en el que hablablas de esto.
Mi palabra a verificar es:
rehogie
Y mi etiqueta de detrás, lo mismo pero con acento (Rehogíe). Lo he buscado y significa Apoyo inseguro, ayuda falaz. Hostión.
Juana ha dicho que…
Oye ... pues a mi, como soy una "adicta" irreverente, me encantaría que me contasen historias esos dos "seresraritos" "salidosdenosedonde" .... ¡ya lo se! no tengo arreglo.
copifate ha dicho que…
Torcitín, Rehogíe y Rupea se fueron exclaustrar monjas llevados de un espíritu napoleónico. Se toparon con Soledad, diéronse la vuelta y no hubo nada.
Otra vez será.

(Ahora "consile")
Anónimo ha dicho que…
Estoy con Ramiro, esas cosas no sólo le pasan a él, a mi me ocurren constantemente, será que les miro a los ojos. Voy a seguir el consejo de la Zapateta y empezaré a mirarles el culo, y dependiendo de la etiqueta ya decido. isa

(vaya risa lo del doble de Franco rechazado cantando "Al cochecito", me ha costado un rato seguir leyendo)

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