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DESASOSIEGO ASPIRADO

No estamos en el Distrito 9 ni ante Terminators ni nada que se le parezca... sí, son aspiradoras. Llevaba con la mía más de 8 años cuando, por un fallo irreparable, me he visto en la obligación de renovar maquinaria absorbente. Así que me he metido en la sección de electrodomésticos de una gran superficie y me he encontrado con esto. ¡Joder, que estas máquinas me están mirando con cara de mala hostia!

El mundo de los gadgets ha llegado, para quedarse, al territorio de los electrodomésticos. Impresionante experiencia. Para superar el choque me he ido corriendo al departamento de la tranquilidad, como de costumbre, la charcutería se convierte en mi salvavidas. De vuelta, finalmente me he llevado la más normal. No es ninguna de las que aparecen en imagen. He preferido dejarla reposar en el anonimato... Cuando la he enseñado su nuevo hogar, paradójicamente ha suspirado.

Salud!

Comentarios

Capitán garfio ha dicho que…
Yo creí que el departamento de la tranquilidad,se llamaba "charcoterapia",no,charcutería.....jeje
Un saludo
Anónimo ha dicho que…
pues en el fondo tuviste suerte porque el desasosiego aspirado es mas sencillo que el desasosiego a la plancha. Yo ayer fui a comprarme una plancha (para hacer carne a la plancha), y una dependienta me abasallo a preguntas tipo ¿para la ropa? ¿para el pelo? ¿para la carne?, y a cada interrogante que yo le despejaba me planchaba mas la oreja con otras retailas de preguntas...al final me fui corriendo a la "parafarmacia" (lugar que siempre me ha dado un poco de yuyu), y acabé comprandome una crema antiarrugas para alisar el paso del tiempo.

Anonima Mente

P.D.: era para un regalo que yo no tengo arrugas
La Zapateta ha dicho que…
Cuando voy a un Centro Comercial a por un electrodoméstico, aspiro a conocer todos los detalles técnicos para elegir bien. A los dos minutos, el dependiente me ha convencido de lo contrario - si es que hay contrario-; a los tres minutos, me duele hasta el colodrillo por la carga electrostática del Centro; a los cuatro minutos, 4 ó 5 cenitas de vino y jamón se me van por el Datáfono de la tienda. Sin embargo, una vez en casa, cuando desembalo y pruebo el nuevo "chisme", me tranquilizo por haber sustituido esa "castaña" que no aspiraba ni los suspiros de una buena cenita.

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