Ir al contenido principal

FELICIDAD POR LAS BRAVAS

Dicen que presentarse por las bravas a alguien trae mala suerte. Pues este dicho, Tania Afligida de Carácter, se lo ha pasado por el forro... A plena luz del día, sin excusas que valgan y con un Fortasec (para la diarrea) ingerido horas antes, se ha plantado delante de Mosh Faro y le ha hablado como tenía previsto: Mosh, me llamo Tania y además de ser seguidora tuya y amante extrañada por lo imposible, soy alguien con muy poco talento, pero conozco el camino hacia la felicidad ¿te lo cuento?

Él, que es hombre floral y de pocas palabras, ha asentido y se ha dejado llevar. Y ella con él, se ha presentado esta vez en 'Las bravas'. Uno de sus garitos favoritos, donde la salsa homónima sabe como en ningún otro lugar de Madrid. La felicidad no existe, piensa él, pero ella y su poco talento le convencen pronto de lo contrario. No he podido escuchar la conversación, porque había mucho ruído de fondo, la gente grita. Pero las caras de ambos coincidían en un aspecto: la sonrisa.

Al salir, han dejado un euro de propina y mucha carga que Mosh llevaba en la mochila. Les he seguido un rato, pero al final, cuando han vuelto al guión por el que habían venido, me he vuelto a casa. El autor no es consciente de que sus personajes, de vez en cuando, se piran por su cuenta a dar giros no escritos.

Me voy a por unas bravas, salud!

* Esta mínima historia está basada en un artículo que escribió Millás años, de cuyo título no me puedo acordar... Pero sé que contaba que a la gente se le comenzaban a caer los personajes de los libros que iban leyendo en el metro.

*Mosh Faro es jardinero y poeata iluminado que no escribe una línea desde hace años. Es muy famoso porque sus intervenciones en las tertulias en programas de radio y televisión son siempre polémicas y los picos de share se disparan.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Los personajes es el defecto que tiene, a la que te descuidas, se van por los extremos de las hojas y ¡se escapan! y encima hasta son capaces de unirse a "serfelizvalelapena" ... ¡como son!
Anónimo ha dicho que…
Alguien que no sólo conoce el camino hacia la felicidad, sino que es capaz de convencer con unas bravas (más un fortasec), o por las bravas, no parece andar escasa de talento. Se lo dices de mi parte cuando vuelva al libro del que salió. isa
Anónimo ha dicho que…
Ahora mismo nosotros estamos haciendo lo mismo que esos personajes de tu historia, pero nosotros en tu blog, nos metemos momentaneamente en las historias, y luego, por las bravas nos vamos por donde hemos venido...
¿qué pensaran de nosortos? ¿habrá articulos que hablen de humanos que escapan de sus vidas, y se cuelan en el blog de Seseña??

Anonima Mente
Anónimo ha dicho que…
El cruce entre mujer de poco talento y hombre floral da sonrisa y pérdida de peso. Espero que la sensible Tania no se haya acercado a Mosh por sus picos de audiencia.
Daniel Seseña ha dicho que…
La historia es que él y ella son uno mismo y se llama Gustavo Cajón. Vive prácticamente en la indigencia y no se agunata. Me lo contó en Las Bravas, y de ahí salió esta historia.
CYBRGHOST ha dicho que…
Ella, con su poco talento, le convenció pronto de que existía un camino hacia la felicidad... ¿es mas fácil ser feliz cuando "no das para mucho"?
En Zapatillas ha dicho que…
Hace poco he pasado por el callejón de Álvarez Gato (o del gato-comunmente llamado) y he pisado un trozo de servilleta que contenía unas palabras: "Feli-" y se cortaba. He pensado que sería el secreto de Tania y que tenía que buscar el otro trozo como fuese. He entrado en extásis al ver la otra parte de la servilleta, y al juntar los dos trozos, ¡chassss! : "Feli: 910102558. Te lo como tó" No sé si será ese el camino a la Felicidad, pero no debe de andar lejos.
Anónimo ha dicho que…
El Ministerio de Sanidad no lo recomienda hasta que pase el brote
En Zapatillas ha dicho que…
Ayer vi a Brote saliendo del Mercado de la Boquería...

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…