Ir al contenido principal

EL PARAGUAS REANIMÓ A LA ESTRELLA DE LA RADIO: EL APARCACOCHES

Mr.Espíritusanto (@espiritusanto) y un servido servidor salíamos de comer de Lalanda. Él haciendo una pausa en su periodismo ciudadano y yo buscando la crónica de ficción, más allá de Tras La2. Y qué coñas tiene la realidad que nada más cruzar la puerta, nos encontramos con el panorama que véis en la imagen. Inmediatamente lo apodó como "Radioparaguas" en su twitpic y yo encontré la glosa surreal que buscaba... Eso sí, con un sujeto-objeto muy tangible.

Cómo no, me vino a la cabeza aquel pasaje memorable de El Leviatán (Paul Auster), en el que un personaje muy carismático invita a Benjamin Sachs a refugiarse bajo su paraguas con varillas pero sin tela impermeable... la tormenta era salvaje y Benjamin, sin dudarlo, se protege de ella bajo aquel techo encantador.

En este caso el personaje, bien podría llamarse Manto Gutiérrez. Es el aparcacoches del garito de al lado y viste un peto fluorescente amarillo ácido. Ésta es su casa, su puesto, y ella... su mejor e inseparable amiga: un viejo transistor suturado por una goma, ya poco elástica (que impide que se descuajaringue). Seguramente, sepa más de lo que calla bajo el paraguas sobre, por ejemplo, el crimen de Martínez, la resurrección de Casimiro o el arte emancipatorio de Rodolfo. Investigaremos.

Salud!

Comentarios

José Ignacio Mortilotti ha dicho que…
La radio que nos protege del chaparrón de política de otros medios...¿? :D
Sin duda, curioso y muy conceptual
Daniel Seseña ha dicho que…
Qué bien traído! Por cierto, seguro que por las increíbles calles de Oviedo se mueven miles de historias como ésta, no? Mándame alguna pista, compañero bloguero!
Oscar Espiritusanto ha dicho que…
Decía @casal cuando envíe la foto a twitter que la radio tiene sintonizada Intereconomía. Curioso que sea un "Transistor con GOMA" el que tenga Intereconomía después de ver el vídeo que compartías en Facebook. (http://www.youtube.com/watch?v=xvx4sjQspnM)

Abrazo amigo ;)

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…