Ir al contenido principal

EL BEJUCO DE GOBERNAR

Se descolgó de su propia liana. No es Tarzán ni Chita. Tardó en caer al barrizal de la selva lo mismo que la manzana de Newton. Tampoco es Jane ni Boy. Los hematomas emergieron a la vez que el dolor del golpazo. No es un suricata ni mucho menos un león con tendencia a razonar. El grito se oyó al otro lado del lado oscuro de una selva que no es sino asfalto salvaje.

Cuando Romano Metemía despertó de su siesta tuvo la necesidad de ir -textual- "a la nevera a por algo de liar sin desmadejar la melena enredada de años volando entre árboles milenarios sin conocer urinario". Se abofeteó en busca de un reseteo extremo, pero no podía alejarse de una selva en la que nunca había estado.

Ha dejado los yogures con azufre y el vinagre esnifado con azúcar. Se dispone a dar su discurso de investidura. Mañana tiene que tomar decisiones. Y en mitad de su charla... empieza a sentir la necesidad de bramar, pero lo consigue reprimir. Antes de dormir decide agotarse para no trepar ni subirse por las paredes. Y es que ahora es jefe de un Estado del que no es consciente.

Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Cierto! ahora no es consciente de su estado
Anónimo ha dicho que…
"Ha dejado los yogures con azufre y el vinagre esnifado con azúcar". Pero de dónde te sacas estas cosas, dime la receta!

¡¡Qué bueno, Daniel!!

Fdo.: La charcutera que vendió pavo a Tarzán
Anónimo ha dicho que…
No me acuerdo de nombre y lugar, pero creo que había una taberna en mr.vértigo donde se tomaba casi de todo, incluso decisiones. Por si Romano no encuentra nada en la nevera. isa
Daniel Seseña ha dicho que…
Buena memoria, Isa. De hecho se llama la taberna literal y está abierta a todos los públicos... pueden elegir entre un amplio menú de decisiones y tapas.

Ahí está: http://www.periodismoficcion.com/2009/07/la-taberna-literal.html
La Zapateta ha dicho que…
Yo diría que se encuentra en el Estado Vegetativo, rodeado de verde, "saltando de liana en liana", que diría Krahe.
Juana ha dicho que…
El día que descubramos que somos los Jefes de nuestro propio Estado, nos vamos a subir por las paredes .... y vamos a tener conciencia .... ¡demasie!

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…