EL EXTRAÑO MAL DEL POLLO FRITO

Tiene un par de calcetines impares, dos sopas con sondas y tres advervios que usa con frecuencia (pronto y tarde)... Es disléxico, aburrido y descaradamente malencarado. Come chicle en estéreo y mendrugos monosílabos... Pero esto nada tiene que ver con el motivo que llevó a Miguel Extraño a robar el LP de Ramoncín, Como el fuego, en la última tienda de discos de Castrunteriza. Era la única forma, decía Extraño, de saciar su ansia de última hora: escuchar Estamos desesperados.

Cuando se le pasó el extraño mal del pollo frito -así lo denominó el doctor AndRoll- volvió a ser el mismo gilipollas malencarado de siempre. Esto es, un incordio para los vecinos, invasor de conciencias, un mequetrefe subrayado, estrangulador de sentidos, soplagaitas sin dirección, elefante en cacharrería... Y más. Un cúmulo de cualidades que sólo aplaca cuando escucha la nota de Ramoncín. El barrio entero, conocido el mal, ha decidido movilizarse y comprar por internet toda la obra del artista de Legazpi y ponerla a sonar en cada establecimiento... Claro, que aún no saben el coste de un gesto semejante.

Salud!

Comentarios

isa ha dicho que…
“Al limite, vivo y salvaje”, jajajaja, no puedo decir más.
Bueno si...."se acabó la guerra fria, que viva la peluquería"!.
Fidel ha dicho que…
Es de los tíos más repelentes que conozco xD
CYBRGHOST ha dicho que…
¿Comprar toda la obra de Ramoncín?? Aún a riesgo de una demanda (no sabes lo que te la juegas hoy Dani) creo que su canción "En donde está tu sujetador" debería de tratarse como arma biológica. De destrucción masiva no porque creo que casi nadie se acuerda ya de su música. Miguel Extraño se siente mejor escuchando a Ramoncín porque se consuele pensando que siempre hay alguien peor.

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