Ir al contenido principal

DE LA IDEA AL MATERIAL

Qué se puede decir que no se vea. Un día, una noche o una tarde a alguien se le ocurre escribir una historia, convertirla en novela, guión, en película... en Saga. Y después hacer Historia. Y una noche cualquiera, en un escaparate cualquiera me encuentro con ello. Una de las escenas más emblemáticas de Star Wars inmortalizada en una estatuilla (valorada en 250 euros).

Lo 'mejor' de todo... Casí me la compro!! Pero miremos más allá. ¿Qué vemos? ¡¡El nazi de En busca del arca perdida enseñando la mano marcada por el medallón incandescente que muestra el camino hacia el Arca de la Alianza, erróneo porque le falta la otra cara!!!

Se me ocurre patentar a Casimiro hablando sólo por las calles de Madrid o al Turco matando a Martínez por error. ¿Qué me decís? ¿Y de qué material podrían ser?

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¿si lo patentas tendremos que pagar cada vez que pongamos Casi… en un comentario?.
Respecto al material, lo primero que he pensado es en hueso de aceituna, piel de cebolla o algún fruto seco, que duran mucho, pero creo que al final harían de las suyas y desaparecerían con la magia propia de tus personajes. Eso sí, dejando un rastro muy especial con cada capa que se fueran quitando.

Fdo: una coleccionista de ficción

P.D: creo que también hay un material invisible que da muy buenos resultados, por cierto.
CYBRGHOST ha dicho que…
Me viene a la cabeza una escena de la película Cocktail en la que Tom Cruise - Flanagan le dice al otro protagonista (ni idea de quién es el actor ni el personaje)que el idiota que se le ocurrió el plastiquito de los cordones de las deportivas seguro que era millonario, sólo tienes que tener una idea por tonta que nadie haya tenido antes... Igual...
Daniel Seseña ha dicho que…
Y con ese material, el invisible nos quedamos, no? Aquí parece, que puede más el tirón de la sublimación... E incluso el de los personajes y sus cosificaciones, que la conversión en adornos de vinilo o grafito. Pues oído cocina,Coleccionista!

Qué buena secuencia, Cyber! Me alegro de que Lord Vader trascienda más allá incluso de nichos blogueros como éste.
Anónimo ha dicho que…
No se de qué material podrían ser tus patentes, pero sé que podrías dar el salto a la novela, un libro con tus personajes...¿para cuando Seseña?
Daniel Seseña ha dicho que…
Buena pregunta, pero sobre todo, emocionante cuestión. No sé quién eres, pero gracias, Anónimo, por considerar que merecería la pena. Sinceramente, no lo sé, lo pienso y me arranco, pero como si fuera uno de mis personajes me termino marchando a otro espacio que me llama la atención; allí me encuentro con algo/alguien y me centro en él/ella... y así siempre.

Pero bueno, al tiempo. Y sobre todo, gracias!!
Anónimo ha dicho que…
Pues entonces, sólo queda esperar "al tiempo" que nos traiga tu novela, y mientras soy yo quien te agradece las historias que nos regalas en este blog

Al tiempo! y gracias a tí

M.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…