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LA LEYENDA DEL SANTO DRENADOR

Entró por la puerta de atrás para salir despedido por el retrete. Pero éste es el final de una breve crónica; la de Macías S. Zutxeiro y su intento por trabajar. Así que continuaré tirando del principio. Macías un tipo que siempre tiene dinero en el bolsillo. Como suena. Siempre tiene dinero en el bolsillo porque cada mañana, después de haberlo vaciado el día anterior, se llena por arte de magia. Y no siempre en los mismo pantalones.

Es algo parecido a lo que ocurría en La leyenda del santo bebedor (Ermanno Olmi, 1988). Pero ni Macías es Andreas (Rutger Hauer) ni pimpla como él, ni mucho menos busca su redención. Lo único que quiere es librarse de la pesadez del dinero no ganado; sobre todo cuando no sabe por qué ocurre, por qué él y si hay un fin detrás de todo esto. Sólo sabe cuándo empezó: hace dos años después de someterse a un drenaje simpático en los talones.

Desde ese día, cada mañana recibe por arte de magia cantidades caóticas de dinero (20, 2.000 ó 30.000 euros). Su teoría es que vació tanto sus linfas durante aquel drenaje, que relajó los talones; donde venía acumulando tensión magnética. Y ésta, por lo visto, no puede ser 'resuelta' de golpe, porque produce una reacción adversa de autollenado. Deduce que sólo puede liberarse de este dinero si trabaja. Pero ya nadie quiere contratarle. Sus tiempos de notario terminaron. Y como terminaba esta crónica, Macías sigue despedido y suspendido en el retrete... gastando por no acumular.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Yo ando todo el día con la muerte en los talones.

Eres un astro Seseña

Cary Grant
Anónimo ha dicho que…
Genial. Lo siento, de momento no se me ocurre más. Es que entre aquella película y el drenaje simpático, poco cabe añadir. Bravo
Juana ha dicho que…
Es la vida, el fluir y fluir, ha conectado con el rio de la abundancia y ese es el resultado .... gastando por no acumular ¡cuanta sabiduría!
Anónimo ha dicho que…
Después de un largo paseo de ficción, hoy siento envidia de tu especial manera de escribir, de tu capacidad para mostrar siempre más de un plano de lectura, para conseguir enredar al lector. Envidia porque dejas siempre hueco a la naturalidad y al sentido del humor. Porque consigues que parezca fácil lo que no lo es en absoluto.

Y es envidia de la mala. :)
Anónimo ha dicho que…
Bestial! Sin palabras, Daniel!
Daniel Seseña ha dicho que…
No sé si será el "fluir y fluir" de los comentarios de Juana, la rebelión de las palabras confeccionadas por isa, o esa envidia anónima que tan familiar y conocida. Pero el caso es que no sé cómo dar las gracias; así que me limitaré a mandar mi habitual SALUD!!

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