Ir al contenido principal

SUCESOS Y CAMBIAZOS

A continuación una serie de hechos que tuvieron lugar el mismo día, a la misma hora y en diferentes puntos geográficos: Un periodista cuelga fotos no publicables en su perfil de Facebook; una señora de 52 años decide sentarse a pedir en la calle, donde habitualmente lo hacía su difunto marido; un acordeonista rumano compra un candado, como si de una moto se tratase, para darle una plaza a la banqueta donde se sienta a interpretar temas como El Padrino o Clavelitos...

Mariela vende a su Loro; como de costumbre un viejo se acerca a la papelera para escupir en el suelo; el alcalde de Castrunteriza quiere invertir en televisión; en un barrio deciden dejarse de eufemismos y llamar a las publicestas por su nombre: papelera para publicidad; una señora cambia el gesto y empieza a sonreír; Soriano Cuello se termina su segundo libro e inventa un sistema para acabar con las sombras...

...Y todo esto sucede a la misma hora, insisto, y en el mismo día en el que un cliente ha decidido depositar unas zapatillas en la sección de libros del súper. Así que ahí queda una nueva acción de descoloque. De cambiazos en el súper. Del aquel extraño tú la llevas... y yo me pierdo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
“Tenemos muchísimos párpados, y en lo hondo, perdidos, están los ojos”. No lo digo yo (ya me gustaría), lo dice Cortázar.

Te veo adelantado en esto de ir quitándose párpados para poder mirar (y no sólo por este post, va por tu blog en general).
BLANCO ha dicho que…
Creo que, a veces, hay una especie de extraña conexión en la Red. O en algunas cabezas de los que tecleamos. Como la tuya y la mía. Mi última entrada también va de cosas diferentes que ocurren en el mismo día. O será simple casualidad. Pero después de leer todo Auster, sabemos que las casualidades no son nada casuales. O nos gusta hacer que no lo sean.
(perdón por desbarrar, pero es que estoy en el trabajo y acabo de volver de comer)
copifate ha dicho que…
Bueno, como va de párpados, bella palabra, a mí me gustan los transparentes, como los de D.S.
Juana ha dicho que…
Pues lo que más me ha impactado es la conclusión "tu la llevas .... y yo me pierdo" es que lo de perderme me puede jeje

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…