Ir al contenido principal

SUELOS MOVEDIZOS

Ha tenido una discusión con el portero del 9. Éste había impregnado de azufre el suelo del portal para repeler a los perros y/o envenenarlos. Después se ha caído del taburete del bar. En el suelo se ha dado cuenta de que algo fallaba y con el fallo ha caído en la cuenta de que uno es capaz de allanar y obstaculizar/embarrar al mismo tiempo. ¡Qué contradicción! Exclama al cielo...

...El cielo se nubla y se le cae encima. Y encima esto ¡El peor traidor soy yo y lo soy conmigo! Al salir del bar ha llegado tarde a la cita con ella, porque se ha encontrado con un amigo. El amigo le ha dejado K.O., porque le ha confesado (relajado) que se muere en unos días. No ha sabido 'despedirse'... Ella, enfadada, se ha ido y ha tropezado con él cuando salía del hotel. Del pisotón le ha sacado una sandalia. Ella se lo ha lanzado a la cabeza.

...Y encima esto ¡El peor traidor soy yo y lo soy conmigo! Pasado el lamento ha empleado el tiempo que había reservado para su cita con ella en diseñar cómo despedirse de su amigo. Su ha amigo ha muerto. Se ha enterado al dejar de pensar. Luego ha seguido adelante y ha resbalado con una factura arrugada de Mi Movistar. 'Al caer en la cuenta' ha llegado a la conclusión de que su vida es un número, algo que le ha pasado factura. Es él. ¡Menos mal que no soy yo! Concluye el narrador.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
He amenazado con lanzarme a por estos suelos movedizos y como no podía ser de otra manera me he resbalado precisa y paradójicamente porque las palabras por aquí rara vez resbalan. Tienen la cualidad y la calidad de impregnarse como ese azufre.
Y con ese “Se ha enterado al dejar de pensar” pegado a la espalda me voy hoy.

Un abrazo
Juana ha dicho que…
Con el alma en un hilo me he quedado, menos mal que nos soy ni siquiera el narrador .... ¡uf!
CYBRGHOST ha dicho que…
Si es que cuando uno no está agusto en su pellejo, se te cae el cielo encima, nada funciona y lo que queda por venir.
Sigue siendo un genio
Anónimo ha dicho que…
Ya estoy aquí! He venido de Catalunya pero no de servir al rey sino de disfrutar de una región, de un país, muy afortunado que procura a sus visitantes cantidad de satisfacciones. Y encima al llegar, me encuentro con este post pletórico de lenguaje. He viajado a los otros, ese el viaje. Ahora estoy con los míos. ¡Bienhallados!
Copifate.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

El recorte tendido

Cuando Carlos se levantó todo estaba en su sitio, menos él, que se sentía de vuelta y media. Echó de menos el recorte de periódico que la noche anterior había tendido en la cuerda de las historias pendientes; junto a la ropa que no usa pero lava. Con el ritual del desayuno tuvo que combinar tostadas con hipótesis. La primera consistía en cuestionar la existencia del recorte, ¿habría sido parte de un sueño? La segunda, en desestimar la primera duda, ya que recordó que había escrito una nota en su móvil que aludía a la historia recortada. Tercera, pensó que se había levantado de madrugada y en un acto surrealista se la había ocultado a sí mismo. Y en la cuarta se preguntaba, si se lo había ocultado, ¿por qué lo había hecho?

Concluido el ritual y el desayuno, la respuesta llegó de forma natural. Sentado en el inodoro observó la posible escena delante de él. Se veía a sí mismo levantado de madrugada. Leía la historia del recorte entre la consciencia y el sueño. Su cara reflejaba dolor, rab…