Ir al contenido principal

EL 4ºIZQ DE NEGRÍN CON SENTENCIA

Si sales por esa puerta, no vuelvas a entrar. Diez años después demolieron el edificio, pero la puerta quedó intacta. Por ella habían pasado muchas cosas, tantas como personajes habitaron el piso. Veinte años después, la nueva finca del 9 de Negrín (atravesada por la calle Sentencia), en homenaje a aquel apartamento, ha dedicado el 4ºIzquierda a la misma norma...

Coleccionistas de semillas, lectores sin novela que leer, amantes del jilguero y sobre todo aspirantes a abandonar la interpretación, pasaron durante años por aquellas paredes. Muchos se arruinaron, otros no, pero la mayoría salió por la puerta para no salir jamás. La condición que imponía Romero Danubio (el arrendador) a sus inquilinos era cambiar a conciencia algo de sí mismos; de verdad, sin titubeos. ¡Quieres dejar de interpretar, déjalo!

Los primeros en inaugurar su remozado alquiler fueron hace unos días una pareja de escultures de baba (indagaremos sobre esta disciplina). Romero les habló de la tradición, así que Velita recitó la oración: Si sales por esa puerta, no vuelvas a entrar. A continuación, Celso atravesó la puerta. ¡Muy bien! Ya soy parte. Celebró Romero.

Pero Romero acaba de morir. No hay herederos, y sí una norma no escrita que todos conocen. Una norma que instauró Romero como el 5º de la dinastía Danubio; y que consiste en que el/los últimos inquilinos serán los primeros en heredar el 4º Izq. del 9 de Negrín (atravesada por la calle Sentencia). Velita y Celso lo saben, así que tendrán que cambiar... Deberán frenar la baba para esculpir la transformación no prevista.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Lo tiene difícil, muy difícil .... aunque no imposible, porque hay que transformar mucho para poder esculpir tamaña azaña ....

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Un cruce figurado

Bloqueado, sin respuestas ni preguntas, con vista cansada y voz sin fuerza, como un fundido a negro (como se diría en modo audiovisual) y sin opción de empezar de cero en otra pantalla. Más o menos es el atuendo emocional con el que esa mañana se levantó Alexander. Y eso que el día anterior había sido de esos que enriquecen y dejan recursos para una larga temporada. Por ejemplo había vendido su última novela (El crimen y la gestión aparte) a su editora; la película de North, su mujer, titulada Sabias con más de un tema, estaba triunfando entre crítica y taquilla; la gotera del salón se había convertido en agua pasada; y por fin había llegado la lámpara alemana de los años 30 que compró a una "retroanticuaria" virtual. Pero la mente manda, con sus normas y tiempos.

North había salido temprano a una rueda de prensa y él tenía que terminar un artículo sobre ironía de la vida. Así que asumido el bloqueo bajó al Nitty a desayunar. En el fondo de un charco se encontró …