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DEBATE EN CURVA

Torcieron en el sentido opuesto a la naturaleza de la curva -como él les indicó- y salieron volando por el precipicio para comenzar el debate. Marga Tenaz y Azucena Desagüe tenían tensión acumulada, cosas que nunca se habían dicho, amores y rencores tapados como el contenido de esa maleta a la que nos subimos y sobre la que saltamos para echar el cierre.

Recurrieron al método Gregorio Agujero porque sus amigos y amigas más auténticos se lo habían recomendado. Impone y presiona, pero sale todo, les aseguraban. ¡Míranos! Concluían todos. Y se señalaban entre ellos -de arriba abajo- para demostrar el resultado físico de extraer la porquería anquilosada de los interiores.

Apenas quedaban 20 metros de caída libre cuando Azucena se dio cuenta de que no tenía tiempo ni distancia para confesar que eran hermanas. Algo que siempre supo, pero una orden de sus padres de no decir jamás había podido con su necesidad de narrar. Y dicen que cuando algo así ocurre, es decir, que no hay espacio ni tiempo para encajar una idea, un hecho o palabra, el método no funciona.

Ambos jarrones chinos llenos de ceniza extraviada y estampados florales a base de... base laqueada adornan la chimenea de Quicio Pestaña, padre de ambas y párroco de una ermita sin feligreses. En la curva sólo queda una horquilla de Marga, clavada en la base de una señal confusa.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Tengo, tras leer el relato, una sensación confusa, por un lado me siento como "por fin" .... pero por otro siento una ligera angustia de "¡vaya, la liamos" ....
isa ha dicho que…
¿Los amigos auténticos te empujan al precipicio?, puede ser, pero lo que me queda claro es que puestos a saltar, hay que hacerlo desde más arriba. Me quedo pensando en ello bien agarrada a la silla.

Y qué impacto final!, esa horquilla que marca una señal confusa y ese párroco (qué gran nombre, por cierto) entre jarrones.
grp ha dicho que…
recordando a Mr. Vértigo

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