Ir al contenido principal

PERIODISMO EN VENA

La Cuba de la Revolución, la España negra, Oriente Medio, Nasser, África colonial, el Che, las chicas de Playboy (...) Se nota que Enrique Meneses ha estado en todas las trincheras del periodismo. Y ahora que le falta salud para practicarlo en primera línea de fuego, aquí está, siguiendo al mundo, minuto a minuto desde su ordenador...

Así comienza el reportaje de la periodista y fundadora de Cámara Abierta 2.0, Georgina Cisquella, que rodó sobre Enrique Meneses allá por 2008...



...Y del mismo nació la idea de ir más allá. Georgina se puso las pilas y no paró hasta dar forma a Oxígeno para vivir. El documental que cuenta el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el porqué de una vida dedicada al PERIODISMO de vanguardia, retaguardia y libre de fronteras, se presenta el día 31, en la Casa Encendida de Madrid.

He tenido el privilegio de seguir - a una distancia prudencial- el proceso desde el principio (desde los primeros planos montados hasta la secuencia completa) y sólo puedo decir que impresiona el resultado. Impresiona porque es un gran reportaje sin adornos, sin concesiones... Y creo que pocas veces se tiene la oportunidad de ver retratado a un periodista (complejo en todas sus facetas) desde la atenta (atentísima) mirada de otra periodista... no menos compleja (complejísima).


Estoy deseando verlo, rodeado de compañeros y amigos, y cómo no, dedicarle un reportaje más... para el programa.

PD.: Para comprobar la temperatura de lo que ha rodeado al documental -que bien podría servir de argumento para una película de género difícil de clasificar- recomiendo el post de una protagonista de primera línea: Rosa J. Cano.

Comentarios

Daniel Seseña ha dicho que…
El documental es salvaje. Salvaje porque muestra la 'trastienda' de un periodista (un referente), con todo lo que supone entrar en ese fuero interno. Cuando hablo de 'sin concesiones', me refiero a que conocemos el precio de hacer del periodismo una filosofía/forma de vida. Romántica, sí... Pero cruda porque tu entorno ('los tuyos') a la fuerza no lo van a vivir como tú. Y eso, tiene consecuencias.

...Mejor verlo. Es una joya de película.
Anónimo ha dicho que…
Ha sido un placer dejar el timón de Cámara abierta 2.0 en manos de Daniel Seseña (acompañado por Nuria Verde) porque rebosa entusiasmo y pasión en su trabajo, además de ser un excelente periodista. El entusiasmo que también transmite en sus comentarios sobre el documental Oxígeno para vivir, que surgió como dice de un reportaje en Camara Abierta 2.0 y que se ha podido concluir gracias a la realización y el montaje de Renato San Juán. La historia de Enrique Meneses daría para una serie estilo Mad man. La película es algo mucho mas sencillo, jaja, se mueve entre la nostalgia del pasado, en esto tan complejo que se llama Periodismo, y una reflexión sobre el futuro que nos espera. Un futuro lleno de interrogantes, es verdad, pero la realidad es que siempre tendrá que haber gente que le cuente a la gente, lo que le pasa a la gente. Georgina Cisquella

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…