Ir al contenido principal

...Y EN CONSECUENCIA TOCAMOS

(Viene de Amigo, música y consecuencia)

Tengo que decir, y digo, que el concierto fue muy interesante. Yo no lo sabía; hasta anoche... Actuar en Consecuencia te da un plus (algunos lo llaman 'bonus') de alivio (físico y mental) sólo equiparable a la liberación de ansiedad. Mauro Y., sobre el escenario y yo, en el patio de butacas, repasamos temas y entonamos nuevos. Y poco a poco fuimos haciendo las paces. Nunca hubo guerra, pero sí diferencias.

Uno quería crecer por un lado y el otro prolongar los 30 hasta el límite (el suyo). Pero al final, nos hemos encontrado. Yo quise volver a rebuscar donde nací y él también. Y ese es un punto de encuentro infalible. Porque todos volvemos. Eso sí, unos se quedan y otros encuentran lo que les faltaba y siguen su curso.

Lo que ocurrió anoche es lo que, en Consecuencia, tenía que suceder. Que yo encontré lo que buscaba y él también. Pero él se queda; tiene la música para permanecer donde quería sin que suene incoherente (lo sea o no), a él le vale. Y yo, pues me voy para no volver. Ya tengo la letra de la canción que había perdido con tanto cambio de formato.

¡Bis!

Comentarios

Juana ha dicho que…
Pues al final todos contentos .... ¿contentos? .... mejor si puedes cantarla o relatarla, como prefieras.
copifate ha dicho que…
La secuencia con la que cuentas tu cuento suscita en tus lectores la certeza vaga de la poesía.
(Leer artículo de Juan Gelman en el Babelia del último sábado: un placer.)

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

LO OPUESTO A ESBELTEZ, HIJA

Es madre, atleta y pinchadiscos (a partir de las 00 horas, cada día de su vida). Y al mismo tiempo es alguien. Nadie en concreto, sencillamente alguien; que es mucho sin ser nada. Lo lleva bien y mal, regular y como puede. Su hija Sandra sigue sus pasos de cerca. Y lejos quedan los pasos que ambas dieron para encontrarse en aquel país africano donde se conocieron; que siempre estará más cerca de lo que dicen... y menos de lo que creen.

Fábula y Sandra viven una vida que nunca -cada una en su fuero interno- pensaron que vivirían. Fábula buscó a Sandra y Sandra encontró a una madre de fábula. Fue casual, pero no. Y ahí están imprimiendo una vida con todos los colores que tienen a su alcance; y usando sólo el blanco y negro para ocasiones sensacionales. Viven sin parar y no miran hacia atrás, salvo lo necesario para poder vislumbrar lo que tienen delante... Que es lo que cuenta, sin menospreciar el presente.

Mucho han trabajado para estar donde están; mucho más han sufrido lo que no pensab…