domingo, enero 23, 2011

...Y EN CONSECUENCIA TOCAMOS

(Viene de Amigo, música y consecuencia)

Tengo que decir, y digo, que el concierto fue muy interesante. Yo no lo sabía; hasta anoche... Actuar en Consecuencia te da un plus (algunos lo llaman 'bonus') de alivio (físico y mental) sólo equiparable a la liberación de ansiedad. Mauro Y., sobre el escenario y yo, en el patio de butacas, repasamos temas y entonamos nuevos. Y poco a poco fuimos haciendo las paces. Nunca hubo guerra, pero sí diferencias.

Uno quería crecer por un lado y el otro prolongar los 30 hasta el límite (el suyo). Pero al final, nos hemos encontrado. Yo quise volver a rebuscar donde nací y él también. Y ese es un punto de encuentro infalible. Porque todos volvemos. Eso sí, unos se quedan y otros encuentran lo que les faltaba y siguen su curso.

Lo que ocurrió anoche es lo que, en Consecuencia, tenía que suceder. Que yo encontré lo que buscaba y él también. Pero él se queda; tiene la música para permanecer donde quería sin que suene incoherente (lo sea o no), a él le vale. Y yo, pues me voy para no volver. Ya tengo la letra de la canción que había perdido con tanto cambio de formato.

¡Bis!

2 comentarios:

Juana dijo...

Pues al final todos contentos .... ¿contentos? .... mejor si puedes cantarla o relatarla, como prefieras.

copifate dijo...

La secuencia con la que cuentas tu cuento suscita en tus lectores la certeza vaga de la poesía.
(Leer artículo de Juan Gelman en el Babelia del último sábado: un placer.)