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AJENO A LO PROPIO

Su hijo dice: Mi padre es calvo y una máquina de las finanzas, pero sobre todo es un tipo que pinta cuadros mientras practica el sonambulismo. Y luego replica: Mi padre es lo que es, pero yo no soy lo que soy, sino lo que intento ser... y eso, de momento no define mi perfil. Todavía queda mucho hasta que consiga financiar mi propia calvicie a golpe de pincel. De hecho, no sé si lo conseguiré. Mientras tanto, trato de convertirme en pescador de letras impares.

Su padre dice: La generosidad de mi hijo es proporcional a la diversificación de su personalidad; que distribuye entre las enormes carencias de sus amigos. Nació por cuenta ajena, pero lo hice de motu proprio. No sé si eso condicionó sus dudas y su falta de confianza en sí mismo, no lo creo... Eso sí, estoy seguro de que no considera el valor de ser ajeno a lo propio. Y no sé cómo hacer para persuadirle. Te envidio, hijo.

Su hijo dice: Mi padre es lo que yo quisiera ser. Es un tipo responsable y maneja el egoísmo con inteligencia y necesaria prudencia. Yo no manejo nada, ni mis propios pasos. Si tengo algo de egoísta, no lo consigo atrapar... Soy tan bueno, que me siento malo. No es bueno ser así. Me preocupa. Me preocupo por mí. Yo quisiera ser mi padre.

Su padre dice: Hijo, no te equivoques. Su hijo dice: Me imagino que algo he hecho mal.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Bueno mientras sigan compartiendo .... vamos bien.
Daniel Seseña ha dicho que…
La clave está en que hay relaciones --como en la que me he basado para este post (que extraje, poniendo el oído, en una conversación en la cola de la charcutería)-- en las que ni ellos saben quién es el padre o el hijo; pero a pesar de todo, el hijo se aferra al padre inevitablemente; y el padre mira a su hijo con dudas sobre sí mismo.

En la cola de la charcutería se da mucho esta situación; sobre todo ante la sección de choped.
Anónimo ha dicho que…
He leído el post y con él se me ha instalado un pensamiento intrusivo que no me quito: “este banco está ocupado por un padre y por un hijo…”.

Pero más allá de esta antigua adivinanza que retumba, me he quedado con la misma cara alucinada que se me pone frente a la charcutería (por el lado del chóped no, por el otro), al leer estas dos genialidades: “Mi padre es lo que es, pero yo no soy lo que soy, sino lo que intento ser...”

Pero sobre todo “Nació por cuenta ajena, pero lo hice de motu proprio”, que para mí contiene la esencia de algo no sólo propio sino también ajeno y que es una maravilla.
Daniel Seseña ha dicho que…
...Un comentario, Anónimo, que lejos de sonarme ajeno, me suena tan cercano que abruma en lo propio; tanto como ese perenne banco ocupado por un padre y su hijo. ¡Qué bien traído!

Gracias

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