viernes, febrero 18, 2011

CON GRESO O SIN ÉL

Con Greso se hace el Parlamento. Con esa premisa David Greso vive día a día su día a día. Y eso que lo suyo es alejarse de consensos y vivir en un sueño de individualidad. Y eso que nadie le ha consultado nada. Y eso que tiene algo que no tiene nadie más... Una palabra envidiable que pone de acuerdo tanto a antagónicos como a falsos colegas; a compañeros como a rivales; a charlatanes como cautelosos... A todos.

Greso no tiene espejos porque no se soporta, prefiere intuirse a través del reflejo que obtiene de su tostadora. No es consciente del cajón de verbos que posee, de la colección de adjetivos que guarda, de su capacidad para conjugar vidas ajenas en un hemiciclo. Y además le produce una enorme frustración no serlo (consciente), porque por no poder... no puede ni ponerse de acuerdo consigo mismo cuando una parte de él, decide ir a su bola.

Lo ha intentado todo, desde pensar en ello hablando con la "ti" hasta debatir él solo, haciendo el pino apoyado en la pared que más detesta de su piso diáfano. Todo se contradice cuando consigue el consenso entre los demás. Sólo quiere regar su individualidad, su egoísmo positivo. Además los gases le matan y los retortijones golpean su capacidad de elección. El presidente del Parlamento le ha rogado y él ha negado... El país se rompe.

2 comentarios:

grp dijo...

Tras lectura rápida porque estoy pero no estoy:

¿fingió los erasmus??, jajajaja!!.

'se intuye a través del reflejo de la tostadora', qué bueno, me encanta!!.

Volveré con tiempo para taparme con esas fundas y pasearme por Greso, que presiento que está lleno de matices interesantes.

Daniel Seseña dijo...

No está mal el recorrido que has hecho... y además me has dado una idea: Érase una vez un hemiciclo donde se fingían los Erasmus...