Ir al contenido principal

DETALLES HUÉRFANOS Y PIEDRAS

"Si alguien se da cuenta del detalle, que tire la segunda piedra; la primera ya la he arrojado yo. Pero nadie se da cuenta. No hay piedra, no hay reacción. Ahí queda esa primera pedrada a una pared llena de firmas, de lamentos, de caras, de defensas y ataques, de sentimientos, de garabatos anónimos sin autor reconocido... El detalle, por tanto, sigue huérfano. Un matiz abandonado a la suerte de un capricho ajeno".

"¿Alguien se anima a inventarlo, aunque sea? Nadie tiene... el detalle. Porque no hay nadie ni manera de que lo haya. Aún puedo oír el eco de mi piedra contra los resuellos de los lamentos cincelados en la pared; que por cierto es hueca. No hay respuesta. Aquí nadie abre la boca ni para negar que es suya. Y ahí sigue el detalle amparado por el hueco opaco de la nada. Entonces, un sentimiento de rabia empieza a recorrerme el cuerpo de abajo hacia arriba, y no al revés. Al final se convierte en odio en fusión con la tristeza de verme apedreado por mi propia contención".

Texto de Ecos y piedra huérfana, del escritor castruntericense, Teodoro Arrastre Raur.
Hoy se cumplen 70 años de su muerte y 110 de su nacimiento.

Comentarios

grp ha dicho que…
Probablemente, ni mi piedra es LA PIEDRA, ni mis detalles son EL DETALLE. Pero sí hay piedra y en mi caso también reacción. ¿Y contra qué choca mi piedra?, pues da de lleno en “Y ahí sigue el detalle amparado por el hueco opaco de la nada” y rebota en “aquí nadie abre la boca ni para negar que es suya”.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

LO OPUESTO A ESBELTEZ, HIJA

Es madre, atleta y pinchadiscos (a partir de las 00 horas, cada día de su vida). Y al mismo tiempo es alguien. Nadie en concreto, sencillamente alguien; que es mucho sin ser nada. Lo lleva bien y mal, regular y como puede. Su hija Sandra sigue sus pasos de cerca. Y lejos quedan los pasos que ambas dieron para encontrarse en aquel país africano donde se conocieron; que siempre estará más cerca de lo que dicen... y menos de lo que creen.

Fábula y Sandra viven una vida que nunca -cada una en su fuero interno- pensaron que vivirían. Fábula buscó a Sandra y Sandra encontró a una madre de fábula. Fue casual, pero no. Y ahí están imprimiendo una vida con todos los colores que tienen a su alcance; y usando sólo el blanco y negro para ocasiones sensacionales. Viven sin parar y no miran hacia atrás, salvo lo necesario para poder vislumbrar lo que tienen delante... Que es lo que cuenta, sin menospreciar el presente.

Mucho han trabajado para estar donde están; mucho más han sufrido lo que no pensab…