Ir al contenido principal

El hecho insólito del helecho

Cuando se dieron cuenta de que habían cerrado aquel colosal supermercado, también se dieron cuenta de que llevaban más de tres horas hablando de sus cosas entre berberechos y hechos insólitos. Remedios y Florín se conocieron en el departamento de plantas. Ella buscaba un helecho y él una excusa para florecer junto ella. Así que la hizo creer que iba a comprar el último helecho del momento para después hacerse el generoso con un: "Seguro que en tu casa queda mejor"...

Inmediatamente ella, muy tímida, le dio las gracias con una sonrisa, una preposición y dos verbos: "Dejémoslo en Quedará". "Y eso es mucho", respondió Florín. Después, cuando las plantas empezaron a aspirar oxígeno, ellos se intercambiaron los nombres. La gente iba desalojando, los empleados también, nadie les veía. Eran invisibles. Ni las cámaras de seguridad querían ser testigos de ese encuentro. En la sección de vinos se reecontraron con sus orígenes comunes en torno a la Ribera del Duero. Brindaron. El helecho, siempre con ellos.

Florín confesó que deseaba conocerla por encima de todas las cosas y que el helecho fue un argumento preparado. Remedios confesó entonces que ella "es más" de troncos del Brasil... Y que el helecho, igualmente fue una excusa. Ambos se habían gustado entre tantos consumidores y un mismo techo comercial. Y volviendo al principio, los hechos insólitos, el helecho y los berberechos terminaron por sembrar esta curiosa historia que firman Florín y Remedios. Pasaron la noche en el súper y al día siguiente empezaron a regar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
probando...
Anónimo ha dicho que…
Estoy de vuelta (de vuelta al blog). Me he leído las últimas 12 entradas. ¡Qué espectáculo! Aromas, huecos, humores, dudas, averías, amores y elevadores. Un festín.
Y para rematar este sencillo cuento de Florín y Remedios digno de premio.
¡Bravo!
COPIFATE
Anónimo ha dicho que…
Hechos insólitos o dicho en plan menos literario ‘situaciones raras de cojones’, yo las vivo bastante a menudo. Dicen que las atraigo y puede ser.
Lo difícil es contar un hel-echo insólito con berberechos mediantes y que en la historia no falte ni agua ni aire. Un chorrito de limón tal vez :)
América ha dicho que…
Ella buscaba un helecho y él una excusa para florecer junto ella.

Esta frase podría ser un refrán. Yo la voy a usar como tal.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…