miércoles, marzo 16, 2011

EL HUECO

En eso estoy desde que lo vi ayer... En el hueco. Hasta entonces yo pensaba que sólo un terapueta tenía la capacidad de ahondar en los vacíos y resquicios ajenos. Pero he entendido que no. Que subimos y bajamos en un ascensor cada día; donde nos cruzamos con gente (compañeros, conocidos, listos en la sombra de los listillos, caraduras, gente maja, personas...). En mitad, a un lado o al otro estamos cada uno con nuestros huecos.

Y en un lugar por ahí, hay otros -que podríamos ser cualquiera- trabajando en esos vacíos, sólo detectados cuando se hacen explícitos, por ejemplo con una controversia propia; porque los huecos no tienen por qué estar vacíos, pueden contener restos... Una avería que avisa de que no queda más narices que colgar el cartel de no hay más remedio que reparar...

Está claro que revisar y reparar son dos verbos estrechamente ligados, pero ¿no convendría abrir un hueco entre ambos para alargar la distancia?

8 comentarios:

Armadillo dijo...

Esto me recuerda a una historia de Neil Gaiman que transcurre en el Londres moderno y en la cual el peor monstruo, al que todos temen es "el hueco entre coche y anden"... mind the gap!

Daniel Seseña dijo...

Es que los huecos acojonan... Pero lo acojonante es que si sabes que tienes muchas posibilidades se 'sufrir' un hueco bajo tus pies, construyas encima un error explosivo.

BMW dijo...

Yo soy bastante de huecos y no tanto de agujeros, que por estos se caen las cosas.

Hay que tener hueco para no ser demasiado compactos y evitar así el exceso de dolor tras un choque. Tener hueco para que las cosas fluyan y se muevan. Además de que el contorno de un hueco dice mucho de lo que hubo, hay y habrá.

Y cómo no, hay que dejar hueco para que quepa la duda.

Anónimo dijo...

La verdad es que hay huecos y huecos. Unos feos y tenebrosos, pero otros..., bellamente adornados y decorados alrededor. A mi estos son los que más me gustan. Quizás porque soy hombre y naci de uno de ellos.
Pero si de ascensores se trata os contaré una historia que me contaron en una ocasión: los ascensores que suben y bajan vacíos, y abren sus puertas sin nadie dentro, los estan utilizando almas que suben y bajan del purgatorio. Si veis alguno que se abre, apartaros y ser amables porque nunca se sabe que alma puede cruzarse en tu camino.

Santiago Bonet dijo...

Pues hablando de otro tipo de huecos, además de los del espacio físico (lugares) los hay en el espacio tiempo (momentos), vamos, ¡cuando tengas un hueco, hablamos".

Daniel Seseña dijo...

La duda, lo tenebroso, lo pendiente... El contorno. Está claro que el hueco del hueco campa a sus anchas, sin temor a las estrecheces.

Sigo trabajando en el hueco.

Candela Guevara dijo...

Cuadadito con los 'huecos' que hay algunos que de grandes e insaciables se convierten en 'agujeros negros'

Daniel Seseña dijo...

Y ahí están, absorbiendo todo lo que pasa por sus alrededores. Pero bueno, en el caso de caer en ellos... siempre se puede pasar a un estado de mayor consciencia. Y eso es algo que no caerá en saco toro. Ya me entiendes. O no...