Ir al contenido principal

ESPECIALIZADOS

Las redes sociales se especializan, dice un tipo en mitad de un semáforo. Le doy la razón, pienso a un metro de él. Una comunidad de amantes de las rosas gangosas; una red de artesanos del zapato viejo; una liga de lesionados sin baja; un grupo aislado y unido de asociales; otro de moteros en bici; una ciudad de especuladores callados; una red de atormentados; una familia ilimitada de comedores de tigretones... Mucha especialización, coincidimos en un bis a semáforo pasado.

Ese tipo piensa en especializaciones, piensan de mí dos chicos que escriben sus pensamietos con los pulgares. No quiero pensar durante un rato, que lo cuelgan otros, pienso. Más allá unas chicas quieren montar algo por su cuenta. Una de ellas hace fotos al momento que viven y las sube a su red social favorita, especializada en fotos de chicas que quieren montar algo por su cuenta. Una lata recorre la calle de acera a acera, ajena a todo. Nadie lo ve.

Un piloto, por encima de todo lo que cuento, traga saliva y se traga lo que piensa entre nubes. Cuando aterriza, lo piensa, después le manda un mensaje a su amigo especialista en algo y se traga lo que realmemte piensa; esto, lo cuenta en modo 'anónimo' a través de una red de comentaristas anónimos. Una red, añado, formada por dos miembros que hacen de muchos anónimos... Ellos no lo saben. El semáforo cambia a verde y desconecto. Alguien piensa en contarlo.

Comentarios

grp ha dicho que…
Puestos a contar pensamientos, a mi me atrapa la imagen de esa lata que rueda vacía, que le da un sonido especial a este post especializado.
Juana ha dicho que…
Siempre hay alguien que lo cuenta, los comentaristas anónimos contando cuentos que nadie lee, o casi nadie o .... el semáforo cambia y cambio de idea, vuelvo a la siguiente o a la anterior o ....
si te tragas lo que piensas ¿se te indigesta? ....

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

LO OPUESTO A ESBELTEZ, HIJA

Es madre, atleta y pinchadiscos (a partir de las 00 horas, cada día de su vida). Y al mismo tiempo es alguien. Nadie en concreto, sencillamente alguien; que es mucho sin ser nada. Lo lleva bien y mal, regular y como puede. Su hija Sandra sigue sus pasos de cerca. Y lejos quedan los pasos que ambas dieron para encontrarse en aquel país africano donde se conocieron; que siempre estará más cerca de lo que dicen... y menos de lo que creen.

Fábula y Sandra viven una vida que nunca -cada una en su fuero interno- pensaron que vivirían. Fábula buscó a Sandra y Sandra encontró a una madre de fábula. Fue casual, pero no. Y ahí están imprimiendo una vida con todos los colores que tienen a su alcance; y usando sólo el blanco y negro para ocasiones sensacionales. Viven sin parar y no miran hacia atrás, salvo lo necesario para poder vislumbrar lo que tienen delante... Que es lo que cuenta, sin menospreciar el presente.

Mucho han trabajado para estar donde están; mucho más han sufrido lo que no pensab…