Ir al contenido principal

EXTRAÑO

POR Espectador sobre escena

Hoy tras terminar mi espectáculo me he sentido extraño. Me han aplaudido más que nunca, me han tirado flores... ramos enteros, ofertas de trabajo, twitts cariñosísimos y ademanes poco frecuentes. He liberado durante un instante a mi ego, se ha dado un garbeillo y ha vuelto a mí. Me han llovido palmaditas en la espalda, han caído propinas del más acá y además he probado la medicina del éxito. Pero me siento extraño.

48 Horas antes no sabía aplaudir, ahora tampoco, pero junto las palmas repetidamente cuando estoy delante del espejo. No sabía entender la diferencia entre admirar y admirarme. Me admiraba pero no, me amaba pero no, me quería aunque no, era alguien y no lo era... era el mejor "uno más" de los "uno más". Me aplaudía con ganas. Ganas de no terminar de escuchar ese sonido. Pero no me sentía extraño.

Ahora sí, tengo el éxito ante mí y me siento extraño. Temo bajar y volver, creo que si regreso a mi butaca de siempre no saldré nunca. Ahí hay alguien que aplaude mientras me apunta... Ahí hay otro que no me aplaude con tantas ganas. Y esa otra está deseando irse, sólo pendiente de que su acompañante termine de aplaudirme. Esa se ríe, esa no... Y todos me aplauden, menos yo, que me siento extraño.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Leyendo esto me he acordado de la canción:
"Calle Melancolía, quiero mudarme hace años, al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento, ha salido ya el tramvía ...."
Hay que salir, no solo de la butaca, hasta del Teatro hay que salir .... y respirar .... sentirse extraño es lo normal .....
Daniel Seseña ha dicho que…
Bueno, creo que a este espectador le ocurre que ha pasado demasiado tiempo respirando en ecosistema equivocado. Entiéndase ecosistema como se quiera/necesite.

Gracias, Juana!

Un saludo desde el hueco del apuntador apuntado.
.:Marta:. ha dicho que…
Tiempo al tiempo, espectador.
Uno debe acostumbrarse al aire nuevo, incluso al sano.

El ego es necesario; el desmedido es absolutamente insoportable, y hay tantos!! pero un ego que aprende y agradece un aplauso, un twitt, una palabra de aliento, es un ego agradecido y que en cierto modo, retroalimenta a otros egos maltrechos.

Tiempo al tiempo, hasta el bienestar produce vértigo.

(Demonios, y por qué no lo producirá el malestar?)

Un abrazo :)
Daniel Seseña ha dicho que…
Conste... El personaje está basado en un gato real de mi barrio.
CYBRGHOST ha dicho que…
¿Ego no absuelto in nomine propio?
CYBRGHOST ha dicho que…
"Traducido" sería algo así como ¿no se perdona su propio ego?
BMW ha dicho que…
Me vuelve a pasar que quedo clavada en ese buenísimo final que no termina porque te lleva al principio, y vuelvo a sonreír con el garbeíllo del ego... Y otra vez el extrañamiento.

Aplaudo, aplaudo.

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…