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LISÉRGICO CAMPESTRE

El médico le recomendó reposo y dos dosis al día en vena de ácido bucólico. La visión del mundo de Ángela estaba algo tocada debido al exceso de conexión con todo y todos. Todo para ella tenía sentido y estaba asociado a algo. Hablaba al día con tanta gente de tantos países y ataba tantos cabos, que apagó el derecho a desconexión en su sociedad interior. El doctor Gutiérrez Pinganillo vio clarísimo el diagnóstico: Gilipollecis intemporalis.

Se levantaba y charlaba, compartía y comentaba. Ángela era una relaciones públicas nata, pero terminó por sublimar su don de gentes en la firme convicción de que ayudaba a la gente a conectarse, a compartir, a socializar y a comunicarse. Dormía con un gancho en el subconsciente para incrustar sus sueños en los pensamientos de los demás; pensaba como un libro abierto; y disfrutaba creyendo que los demás disfrutaban creyendo que todos disfrutan con la misma creencia.

Afortunadamente el ácido bucólico no falla. Un chute en vena de lisérgico campestre y empieza a volver al sendero de la cordura y de las baldosas chamarrillas (típicas de Chamarro Mayor, su pueblo natal). Se trata, dice el doctor Pinganillo de recuperar el punto de partida para no volver al origen (que dice "tampoco es lo suyo") ni regresar a la gilipollez intemporal aguda.

Comentarios

isa ha dicho que…
El campo…ese lugar donde los pollos se pasean crudos??.

Casualidades de la vida y Cortázar aparte, ahora mismo estoy en el campo tras un sueño lleno de incrustaciones baratas y el mencionado chute. Al principio está bien, pero ya empiezan a picarme los ojos, estornudo y estoy de un contemplativo que tira patrás. Ojo con la dosis ;)

P.D: puro y divertidísimo PF en el ácido bucólico y las baldosas chamarrillas (jajaja).
Daniel Seseña ha dicho que…
Aquí, inventariando las dosis. ¡Gracias!

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