jueves, mayo 05, 2011

INVASIÓN POR UN GOLPE

Aún no sé a qué piso pertenecía, pero me cayó desde lo alto en toda la cabeza y me hizo una brecha por la que se colaron todas sus inherencias soterradas. Era mitad de acero, mitad de deseo. Un bloque compacto lleno de ideas, sueños por cumplir, pesadillas por desalojar e intenciones sin rampa de salida.

Sólo recuerdo un impacto similar: Cuando me estalló 'un petardo de 5' (aquellos verdes de 5 pesetas, principios de los 80's); pero en aquel entonces sólo salieron gritos de dolor. En este caso, los gritos de acero y deseo han entrado.

Sería difícil explicar a lo Epi y Blas, o a lo Supercoco, la diferencia entre cagarse en todo a través de un grito, y que un grito ajeno jamás expresado te estalle en la cabeza. No importa, ahora tengo el cerebro lleno de sentimientos que no me pertenecen y sensaciones extraviadas por un personaje despistado. ¡Como si no tuviera yo elementos por ordenar en mis estanterías, joder! Dicen que cuando se te aparece un muerto debes preguntarle qué quiere, entonces te habla de su asunto pendiente, le ayudas a resolverlo y punto... ¡Pero qué hago yo con toda este cúmulo de ideas!

Me dice un colega que haga yoga para meditar; otro que acuda a un exorcista de teletienda; mi amigo Bartual me ofrece a un fisioterapeuta que canta coplas mientras te cruje; y mi tío Miserino me habla de un remedio ancestral que consiste en hacer el pino y pensar al mismo tiempo que eres un Abedul... De la empatía arbórea, surge el camino hacia el conocimiento, afirma. ¡Se le va al pobre! En fin, me veo soplando pa'dentro para ver si respiro hacia afuera. Seguiré informando.

PD.: Llevo dos meses sin estornudar. ¿Tendrá algo que ver con el asunto?

2 comentarios:

La viuda que arrebola dijo...

Vulgarmente hablando, parece un caso claro de astenia primaveral; de ahí lo de vulgar, no porque vaya a emplear palabras soeces.
De todas formas, y de ésto sé un rato, yo que tú no me fiaba de eso de fingir ser un Birch, que no por bonito es el abedúl menos lastimoso que un sauce llorón...

Anónimo dijo...

Digo yo que si se te han colado esos geniales (literariamente hablando) 'gritos de acero y deseo' es porque aún había hueco en las estanterias.

En cuanto al remedio...como casi todo el mundo soy más problemóloga que solucionóloga y mucho menos original que tu tío Miserino. Así que sólo se me ocurre aquello de Cortázar y Pizarnik: 'escribe, coño'.