martes, junio 07, 2011

ELPARAPETO TARUGO

De chico le llamaban Elparapeto y con su mote y el apellido Tarugo, quedó marcado para siempre. Era mi amigo. Elparapeto Tarugo se hizo un camino que parecía imposible prolongar más allá de una infancia y una juventud llena de sardinetas*. Huérfano y rodeado de gañanes a los que no les importaba su vida exterior, ni mucho menos interior, una auténtica mierda. Afortunadamete, conoció a Jacinto Enreja, quien hizo de maestro Miyagi en los momentos más tenebrosos.

Hoy 'le he visto', de casualidad, en la llamada perdida a un tipo que estaba sentado a mi lado en el autobús. Miraba su teléfono (uno táctil con una gran pantalla indiscreta). Observaba el nombre de Elparapeto Tarugo, dudaba con la yema del dedo si darle un toque o no. Finalmente no lo hizo. Me ha dado tanta pena que se me ha escapado una lágrima. Después, incapaz -qué se yo por qué razón- de pedirle el teléfono, me he puesto a buscarle por todo internet.

Por un momento me he sentido como aquella madre que llamaba a gritos a sus hijos ("cuando se encendían las farolas") para que fueran a cenar... Un cántico inolvidable. Pues así estaba yo, pegando gritos en silencio por la red en busca de Tarugo. Pero nada...

Después de cenar lo he vuelto a intentar, sin éxito. Sólo me queda esperar a ver si vuelvo a encontrarme con ese tipo que no quiso dar un toque a mi amigo Tarugo por alguna razón que desconozco. Me da igual. Sólo quiero saber qué es de su vida y tener la oportunidad de darle un toque. Espero que esta historia continúe.

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*Latigazo que se da en culo ajeno con los dedos índice y corazón. Se puede hacer como bromita, pero también con mala hostia. A Tarugo le tocó estadísticamente la balanza hacia la mala hostia.

3 comentarios:

BLANCO dijo...

Qué tentador eso de intentar rescatar a los amigos del pasado. Yo sucumbí alguna vez a la tentación. Fue un rescate exitoso sólo a medias. Un resc.

Qué bien escribes.

Anónimo dijo...

'qué bien escribes', le dijo el boli a la pluma (o la pluma al boli, me da igual :))

A mi se me ha hecho un nudo en la garganta con esta historia que al momento te traslada a un patio, un culo y una sardineta.Y el móvil que sigue sonando.

Daniel Seseña dijo...

Hay entradas por las que pasan cosas, por esta, curiosamente han pasado ya muchas sin que haya pasado nada. ¡Qué cosas!

Blanco, ya sabes.
Anónimo/a, aunque te intuyo, tengo mis dudas. De todos modos, muchas gracias por tu generoso comentario. Entre una apreciada pluma y un estimado boli, o viceversa, hay un amplio inventario por inventariar lleno de palabras e ideas flotantes; interesantes unas, grandísimas otras, itinerantes algunas, pero ninguna leve. Todas susceptibles de hacerse con un verbo propio; como cuelquier nombre.