lunes, mayo 30, 2011

ENTRADA DE CARGA

Había dormido tan mal que ya no sabía qué significaba despertar bien. Pero como nunca fue muy partidario de términos maniqueos a la hora del desayuno, pensó en relajantes musculares y así relativizar las cosas delante de una buena tostada con mantequilla... sin más. Kiko Triángulo es partidario de despertar a tiempo. No se lleva bien con los caídos a destiempo de la división del Guindo.

Así construyó su historia. Durmiendo a medias y soñando parcialmente, pero siempre a tiempo. La única vez que se le pasó 'límite horario' -como él llama a su frontera- fue cuando sufrió un colapso al descubrir que había cometido un error de peso. Y ahora, con esa historia arraigada sobre cimientos sólidos, se encontraba en un contexto extraño: había dormido mal, y le había desestabilizado el sentido del buen despertar.

Pensó en el momento más difícil de su vida, que fue cuanto tuvo que asumir el éxito. Entonces sí que estuvo a punto de caer. Pero se levantó. Porque del fracaso, dice, es muy fácil salir si tienes un mínimo instinto de lucha. ¡De éxito, uno muere sin darse cuenta! No le servía. Estaba perdido entre dos extremos custodiados por un concepto maniqueo tramado por él. Bajó al bar de Paco, se tomó un café calma, su favorito; leyó el periódico al revés, desde la programación de televisión hasta Internacional; le dio un toque a su intestino grueso y volvió a su piso.

Una vez frente al muro de carga guardó silencio durante tres minutos y lo vio claro. Lijó el muro y encontró el señuelo del inquilino anterior. Una puerta falsa, oculta por capas de pintura que no pintaban casi nada. Entró por ella y fue entonces cuando despertó. Y lo mejor, al darse cuenta de que no sabía si lo había hecho tarde o a tiempo, el músculo agarrotado se relajó. Esa noche durmió y despertó. Sin más, pero con menos ansiedad. Paso a paso, Kiko. Se dijo.

sábado, mayo 28, 2011

EXCUSA TÁCTIL, VENA Y MECHAS

Estaba tecleándose las mechas cuando entró su compañera de piso por las venas; nunca lo hacía por la puerta por ser, dice, una entrada para obvios y pusilánimes. A María le repatea que Lucía actúe así, pero es incapaz de hacérselo entender. Lucía se mueve muy bien como pez en el agua a través de la sangre. Lucía Gore, la llama María Dorada. Sólo te pido que respetes este momento, mis mechas son, no sólo un camino adornado de rubio al interior o a mi exterior; son una manera de elegir.

Cuando da con la tecla adecuada se peina en la buena dirección de las raíces. Pero si una vena de paso se convierte en el paso de su amiga y rival, las raíces incluso, parecen resquebrajarse. Ambas viven juntas porque quieren aunque no quieran. Ambas conviven en el mismo espacio porque no saben vivir de otra forma; y seguramente no quieren ver que hay otra forma. El porqué lo desconozco.

Ese es el juego de la vida. Me muevo por tus venas y tú alteras mi sistema nervioso, María. Yo sé que no me lo dices, pero me llega a través de tus descargas invisibles. María no contesta porque está pendiente de su teclado, conectado inexorablemente a las mechas. Lucía sale para quitarse de en medio. Busca una excusa táctil por la que apartarse de la angustia que le produce la indiferencia de María. Entonces se conecta a su tableta y desaparece por la aplicación que no había venido. Una vena por la que escapar y nadar hasta salir a flote.

viernes, mayo 27, 2011

EUFEMISMO DE UNA 'OBRA'

Hoy me quito el sombrero ante la imagen, sin duda (o muchas dudas), del día. Levantarte a las 6:30, sacar a tu perra, tirando de inercia geolocalizadora (porque lógicamente voy dormido), y de pronto... ¡Zas! Te encuentras con esta estampa en mitad de un portal en obras que se cruza en tu camino...


...Una lata, un palé reutilizado para cubrir los escombros y la sorpresa: un 'fresco' (también reutilizado) tapando un ladrillo del mismo tamaño que el dibujo. No sé quién ha sido el 'artista' o vecino que ha querido adornar los elementos de una obra con un sensacional (y no menos surrealista) eufemismo. ¡Me quito el sombrero... otra vez!

jueves, mayo 26, 2011

EJERCICIOS DE AUTONOMÍA

Cuando te comes el coco, te dicen que piensas demasiado. Y de pequeño te acojonan con aquello de que viene el coco y te comerá. De adolescente el coco eres tú, y además estás lleno de granos y traumas a punto de caramelo. Cuando llegas a los treinta, sueñas con Supercoco en un intento de reconciliarte con las cosas de niño. Y cerca de los cuarenta intentas hacerte un hueco en lo alto del cocotero para buscar lo local (tu local sin arrendar) en lo global.

El vértigo atenaza, pero he aprendido, gracias a mi 'fisio', que estirando y 'local'izando el origen del agarrotamiento, puedo estirar mucho el músculo. Mucho más de lo que pensabas de adolescente y mucho menos de lo que soñabas de pequeño. Me dice: Sí, te duele la mano, pero el foco está en el hombro... Y seguramente se haya producido por algunos errores al andar. Pero con ejercicios que te mando para que hagas por tu cuenta, ya verás como todo pasa.

Bueno, pues en esas estamos. También me dijo: El dolor no me preocupa, lo que me preocuparía es que no pudieras mover el brazo. El dolor pasa. Y aquí es cuando me tranquilizo en un primer término y me relajo del todo, cuando siendo autónomo con mis ejercicios, redescubro/adapto la sana y controlada tarea de comerme la cabeza sin que el coco me coma, siendo yo o el hombre del saco. ¡A correr!

miércoles, mayo 25, 2011

PAPEL GUATEQUE INTENCIÓN

Se cambian ambiciones por intenciones no resueltas, decía aquel cartel que coronaba la pequeña tienda azul con forma de cortijo. Entré por curiosidad con la intención de hallar la ambición extraviada... o no gestada. Cuál fue mi sorpresa, cuando en el interior de aquel lugar me encontré con el nombre de una actriz que hacía años no me salía. Sí, de eso que lo tienes en la punta de la lengua, pero cuando lo vas a pronunciar te bloqueas.

Nunca me había durado tanto... Ni tan siquiera Google me servía de aliado, ni mucho menos IMDB, porque el bloqueo se transmitía de cerebro-punta de lengua a yemas. Y como consecuencia, el teclado quedaba mudo. Pero gracias a la intención de cambiar ambición por intención no resuelta, seguramente inconsciente, me encontré con el nombre de ella: Claudine Longet...

...Una cara que, de adolescente, daba a forma a la mujer perfecta. Soñaba que bailaba con ella al son de En cualquier fiesta (La Mode), pero con el trasfondo de El Guateque de Blake Edwards; mientras Peters Sellers se las veía con su zapato blanco.

El recuerdo me puso de vuelta y media hacia la puerta. Pero el dueño me dio un toque. Si se lleva el nombre y el recuerdo, a cambio, ya sabe, deberá dejar aquí su ambición. Dijo con la ceja levantada. Es que no sé qué ambición tengo, señor. Contesté con dudas. Vamos hombre, no me venga con gilipolleces... Me paré a pensar, sin abandonar el baile con Claudine, claro.

Y tras unos minutos le pedí una caja, deposité en ella mi ambición adolescente y la envolví con el papel para el que yo mismo me había contratado en mi propia película; esa que habla de aceptar la perfecta y necesaria imperfección a lo largo de una trama con sus nudos, muchos desenlaces, y planteamientos a granel. Eso sí, el final sólo se lo cuento a la imperfecta perfecta Claudine en nuestra mi fiesta.

martes, mayo 24, 2011

ME SIGUE Y NO ES UN FOLLOWER

Por Santi Anónimo
Aún no lo tengo claro, pero creo que alguien me sigue. Soy un anónimo sin ánimo de lucro, sin ambiciones ni amigos en Twitter ni fuera de la red. Por no tener no me tengo ni a mí de mi lado, ni en pie tan siquiera. Pero alguien me sigue, y no sé qué quiere. Es una sombra, parece de mujer, pero sólo eso... parece. En algún momento me he girado para sorprenderla; mi gozo en pozo sin fondo. Nadie a mi espalda.

Si eres tú y lees estas líneas, te ruego que te definas, que me llames para que me gire y te presentes ante mí. Sé que puedo relacionarme aunque no lo creas. Sé que puedo estar de acuerdo conmigo mismo si es preciso. No tengo claro dónde puedo acabar después, pero sé que si hablamos saldría de mi anonimato. Rompería los muros de mi prisión. Sólo te pido que me hables. Oigo tus pasos. Es más, ya no siento los míos y mi sombra me ha dejado. Sólo me queda la tuya.

Espero que Periodismo Ficción me abra la pasarela a una realidad en la que necesito entrar. No puedo más. Estoy harto de este anonimato que no me deja respirar ni lucrarme. He visitado la consulta del antenista, he hablado con Casimiro, con Martínez y hasta con su asesino. Me he pegado con Duldián y me he compadecido de Rodolfo, el barrendero pistacho... Ahora sólo me queda esperar a rehabilitarme con tus pasos. Soy un anónimo sin ánimo de lucro.

lunes, mayo 23, 2011

INVERTIDOS AL SENTIDO COMÚN

El otro día me di cuenta de que el reloj marcaba las horas, sí, pero hacia atrás. ¿Extraño, no? No sé cuánto tiempo ha pasado sin percatarme de ello. Estaba esta mañana haciendo unos ejercicios que me mandó el fisio para recolocar mi estabilidad, cuando al cronometrarme de reojo, mirando ese reloj del microondas que tanto tengo en cuenta, vi que los minutos restaban segundos al tiempo. Al principio achaqué a un efecto óptico la eliminación de una barrita al 5 digital, convertido en 4 accidentalmente....

Pero no, al 4 le sucedió el 3 y así hasta que terminé el ejercicio, definitivamente en sentido inverso. Hoy, el reloj del microondas sigue a lo suyo. Después de las 9 vienen las 8, después las 7 y así hasta llegar a medios días invertidos al sentido común. Yo no sé por dónde pillar este pillaje del tiempo.

Ahora bien, con tanto ajetreo, nadie se ha dado cuenta de que no sólo me ha ocurrido a mí y al sentido temporal de mi microondas de marca blanca. En la Puerta del Sol los segundos también se han empeñado en ir al revés. Extraño este fenómeno, ¿habrá que cambiar "el sentido de las agujas del reloj"?

domingo, mayo 22, 2011

ME LINCHAN, LUEGO TELESOBREVIVO

Veo en la tele un drama. Hay una chica que sale desde hace tiempo en varios programas de la misma cadena. Y es, seguramente, uno de los personajes más detestados. ¿Cómo se convive con algo así? Es decir, eres famoso, sí; ganas pasta por decir cuatro mierdas, sí; cuentan contigo para un prime time, sí... Pero con el objetivo de ser linchado en el plató que pises. Que alguien me lo explique. Y encima, ahora, su madre y su hermana se suman al espectáculo del odio; porque son tan linchadas y repudiadas por los espectadores como ella.

Dicen, que cuando sales en la tele, una parte de ti, pasa a formar parte de algo que no controlas. Y si encima, te conviertes en imagen/símbolo de todo aquello que odiamos en los demás (seguramente por incapacidad de detectarlo en nosotros mismos) no tienes más remedio que asimilarlo... Eso o volverte loco intentando imponer tu verdad (vacía en el caso que nos ocupa), defenderte, telesobrevivir a cualquier precio; incluso, por encima de ti mismo... Y ver en lo patético, un estilo de vida factible. También hay algo de eso.

No escribo su nombre porque me saldría urticaria; bastante que estoy dándole el eje de este extraño post, porque creo, hay que tener en cuenta el fenómeno, por encima de ella. No sé muy bien por dónde empezar la reflexión. Quizá sería conveniente arrancar por ese resquicio en el que desgraciadamente coincidiríamos la mayoría y por el que los empresarios de la tele sacan tajada: Es más divertido ver cómo 'linchan' a la persona que detestas, en lugar de zapear, ignorarla y dedicar nuestra atención a personas que merecen la pena. ¡Qué perdida de tiempo!

sábado, mayo 21, 2011

REFLEXIONANDO

De dónde vienes, papá. Vengo de la plaza. Pero es que llevas todo el día ahí. Lo sé hijo, lo extraño es que tú ni te hayas pasado. Es que estoy muy liado. Te entiendo. No lo dices muy convencido. No, no te voy a engañar. Suéltalo, papá. No, hijo, tú mismo... ¿A dónde vas ahora? A la plaza. ¿Y esas barras de pan? Es para todos. ¿Qué pasa, que ahora te crees Jesucristo? Con esa barbita y esos panes, sólo te faltan los peces y un milagro para ir servido. Te perdono...

Padre e hijo rompen a reír. El hijo se ducha, se viste y se van juntos. Una escena similar, se ha producido en el portal de al lado. En plena reflexión, muchos han decidido reflexionar. Otros no. Y otros intentan entender algunos pros y tantos contras de hacerlo. Y muchos más no pueden ni siquiera, porque sólo piensan en sellar un papel que les permita cobrar un dinerillo para seguir intentándolo (dicho en su sentido general, que es muy particular en el fondo).

Cerca, un camarero indignado cuelga este cartel (foto del muro de Pedro Luis Encabo), donde demuestra el mangoneo del cambio a Euro. Un poco más lejos, un conservador se hace progre mientras discute con un progre que se ha hecho rico. A unos pasos un periodista con los pies en el cielo busca consuelo en el regazo de los comentarios de sus fans. En la vuelta de la esquina, una joven estudiante de derecho esquiva las balas de sus dudas. En el metro, un tipo comenta que paradójicamente la plaza está más limpia que de costumbre. Y en Sevilla, se adapta la penita pena a los tiempos que corren...

Y al final del barrio, junto al banco 54, alguien cansado de que le tomen el pelo, dice que se va a... tomar un poco el Sol.

lunes, mayo 16, 2011

REENCUENTROS POR EL SUMIDERO

Estaba fregando -por avería del lavaplatos- cuando me encontré con Valentín; aquel tipo al que le 'cantaba el ala', el mismo que me llamaba gafotas desde la última fila de clase y me daba collejas. Emergió, así por las buenas, del sumidero y se plantó ante mí cuando estaba a punto de lavar el último cucharón de la jornada. El tío quería que le devolviera la mala hostia que vertió sobre mí durante los años mozos. ¡La necesito ya! Exigió con espuma en la cara.

Es difícil entender que pasara algo así... Un tío que surge, cual genio cabrón, del desagüe, ante mí cuando estoy a punto de dar lustre al último cucharón de mi pequeño reino; con las gafas que siempre criticó Valentín -ahora empañadas por vaho del momento- y con mi ex compañero recién salido del sumidero que yo mismo atornillé. A mí no me grites, Valentín. Me permití ponerme gallito por mi clara posición de ventaja. Se le quedó enganchado el pie entre dos platos y un exabrupto caido durante a comida. Además... Estaba desesperado por recuperar su mala leche.

No sabía cómo hacerlo. Ante todo esa era la cuestión. ¿Cómo se devuelve algo así a alguien? ¿Dónde ha quedado, dónde la encuentro? ¿Cómo me lo saco de mis recuerdos? Que yo sepa, lo que se da no se quita... Aunque en este caso, ya me gustaría haberme librado durante mi infancia de este gañán. ¡Devuélveme lo que es mío! Insistía.

Ahí estaba. Ofendidísimo entre platos, con los años mal llevados y una exigencia que me afectaba directamente. Te jodan, le dije. Agarré los guantes de goma, improvisé un tirachinas y le metí un hueso de aceituna en el ojo. Después desapareció por donde había venido. No fue una venganza... Mi cubertería me necesitaban y Valentín no era lo suficiente fantasma como para hacerme pagar por los platos rotos que nunca rompí. Me sequé las manos y me fui a revisarme al espejo, a ver si quedaba alguna colleja pendiente.

sábado, mayo 14, 2011

DIÁLOGO ENTRE CANDIDATOS A NADA

En lo personal no tengo nada que decir, pero sí puedo añadir sin palabras que eres un gilipollas. Bueno, pero me lo estás diciendo. Eso es lo que tú te crees. No, no, lo he oído. Has creído oírlo, pero de mi boca no ha salido nada; es más... He sellado mis labios. ¿Y cómo sé que piensas que soy un gilipollas? Porque tú mismo sabes que lo eres. Tú sí que eres gilipollas. ¿Ves la diferencia? Ahora has sido tú quien me lo ha dicho a mí. Claro, porque no me importa decírtelo.

Se trata de un diálogo escuchado por un anónimo en alguna parte entre dos candidatos a nada, que intentan presentarse a unas elecciones que no están planteadas para ellos. Un barrio cualquiera, a una hora normal, entre muchas conversaciones adyacentes. Dos ciudadanos que buscan un encuentro con personas a las que poder insultar de dos formas diferentes. Uno tiende a lo verbal y el otro no termina de... entender nada; el partidario de verbalizar.

Veremos en qué queda.
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Post inspirado en la película de Juan Cavestany, Dispongo de Barcos. La podéis ver y degustar (si os gusta el surrealismo y la ironía) en el Festival de Cine Online.

jueves, mayo 12, 2011

DESDRAMATIZACIÓN ESCROTAL

Tengo un problema, doctor, le dijo al médico de cabecera. No, señor, usted lo que tiene es un agravante en los cojones, respondió Don Damián. Después del susto vino el desmayo y al despertar, soñó que por fin volvía a reconciliarse con el sueño. Cipriano Barreño siempre se ha sentido un bulto en su barrio, en la vida, en el seno de su familia. Y por cuestiones de somatización, se conoce (diría aquel...), que este concepto de bulto ha terminado cogiendo sitio en la bolsa escrotal.

Hacer bulto, sentirse un grano, adquirir la 'forma' de un gusano, reptar por lo oscuro de uno mismo, subir por donde todos bajan, olerse y caerse mal, sentenciarse a muerte parcial, condenarse... Todo un cuadro patológico que termina en el síntoma más común... Doctor, lo que me pasa es que soy transparente, no llego ni a translúcido... ¡Invisible, diría!

Don Damián, que con los años ha cogido mucho cariño a Cipriano, le saca de la consulta. Salen a la calle, pasean, analizan cantatas barrocas, recuerdan, coinciden en reconocer un tic nervioso común cada vez que ven a Aída Nizar por la tele... ¿Los ves? Cipriano. Mírate en ese escaparate... ¿Dónde está el bulto? Pregunta Don Damián. En los cojones, contesta Cipriano. ¿Lo ves? Debes separar las cosas. Los agravantes como el tuyo se pasan... Sólo tienes que invitarle desdramatizar. Y eso empieza por uno mismo.

Lo haré doctor, desalojaré la sala. Me lo pide el cuerpo. Y así, Doctor y paciente, con agravante metagenital sobre la mesa, dividen sus caminos; y aunque no procede (por lógica deontológica) saben que hace mucho se inició su peculiar y propio camino de una bonita amistad.

lunes, mayo 09, 2011

ENTRE EL DEBE Y... EL AVERNO

La propuesta consistía en vender mi alma al peso -por supuesto al diablo-, pero además, incluía una oferta: si era capaz de vender una o dos almas más (nunca tres), gozaría de tres deseos más, más una tarifa plana de rencor infinito. Como para resistirse, ¿no? El caso es que procedí a tasarme y a pensar en una pareja con alma diabólica.

La verdad, no me sentó muy bien comprobar lo mucho que había adelgazado mi alma respecto a la última vez que me pesé. Apenas llegaba al gramo, cuando la media está en cinco. ¡Así me he convertido en candidato! No valgo una mierda para estar en este mundo de angelitos, me dije. Así que decidí aceptar la oferta y me camelé a Arturo y a su mujer, Llave María Maestra; juntos suman una micra... más o menos.

La secretaria del maestro tenebroso nos dio cita por separado. Uno a uno fuimos pasando. No sé qué conversación mantuvo con ellos, pero a mí, paradójicamente me ofreció el cielo en un despacho a 5 grados bajo cero. Curioso. Él tenía gesto bondadoso y alas de ángel erguido; un piercing en cada palma de la mano y otro par en los empeines de los pies. Y me recordaba al mismísimo... Bueno, no entremos en detalles.

Ahora, después de recordar me siento algo triste porque hemos facturado 1.000 millones de euros. Un 6,66% menos que en el ejercicio anterior. Por mi ventana te veo pasar hacia la cola del paro y me descojono de ti, mira que no querer aceptar la tarifa plana... Estoy en la portada de algún periódico, hablan de mí en las noticias. ¡Joder, soy Dios... No doy crédito!

sábado, mayo 07, 2011

DETALLES A LA VISTA

Se despidió con un ¡Nos vemos donde no nos alcance la vista! Hoy se cumplen 20 años desde que la vi por última vez; a través del rabillo del ojo, con el filtro de las legañas de una noche de lujuria en verso y sin ánimo de abrirlos del todo. Se levantó, desnuda, y me quedé con su carta, donde me dejó esa frase. Aún me alcanza la vista a ninguna parte... De hecho creo que nací ciego, pero no supe verlo a tiempo.

De ella me quedó su letra, su frase y una hija que hoy tiene 20 años y muchas ganas de enseñarme a mirar con lupa. No sabe si seguir estudiando Restauración de Textos Rotos o empezar la carrera de Investigación de Orígenes. Siempre me acusa de no saber contemplar lo que tengo delante en beneficio de lo que no puedo ver. Es curioso que sea tu hija quien te diga esas cosas.

No sé qué pensará su madre. No lo puedo saber. Pero seguro que estaría de acuerdo con su hija. Porque ella era muy de degustar los mínimos detalles más visibles (y por ello invisibles). No hay día que no piense en todo lo bueno que me dejó. Porque es mi hija el primer detalle que me ha hecho visible. Hasta entonces, creo que estaba perdido entre el resto de detalles que no veía ni mucho menos miraba.

jueves, mayo 05, 2011

INVASIÓN POR UN GOLPE

Aún no sé a qué piso pertenecía, pero me cayó desde lo alto en toda la cabeza y me hizo una brecha por la que se colaron todas sus inherencias soterradas. Era mitad de acero, mitad de deseo. Un bloque compacto lleno de ideas, sueños por cumplir, pesadillas por desalojar e intenciones sin rampa de salida.

Sólo recuerdo un impacto similar: Cuando me estalló 'un petardo de 5' (aquellos verdes de 5 pesetas, principios de los 80's); pero en aquel entonces sólo salieron gritos de dolor. En este caso, los gritos de acero y deseo han entrado.

Sería difícil explicar a lo Epi y Blas, o a lo Supercoco, la diferencia entre cagarse en todo a través de un grito, y que un grito ajeno jamás expresado te estalle en la cabeza. No importa, ahora tengo el cerebro lleno de sentimientos que no me pertenecen y sensaciones extraviadas por un personaje despistado. ¡Como si no tuviera yo elementos por ordenar en mis estanterías, joder! Dicen que cuando se te aparece un muerto debes preguntarle qué quiere, entonces te habla de su asunto pendiente, le ayudas a resolverlo y punto... ¡Pero qué hago yo con toda este cúmulo de ideas!

Me dice un colega que haga yoga para meditar; otro que acuda a un exorcista de teletienda; mi amigo Bartual me ofrece a un fisioterapeuta que canta coplas mientras te cruje; y mi tío Miserino me habla de un remedio ancestral que consiste en hacer el pino y pensar al mismo tiempo que eres un Abedul... De la empatía arbórea, surge el camino hacia el conocimiento, afirma. ¡Se le va al pobre! En fin, me veo soplando pa'dentro para ver si respiro hacia afuera. Seguiré informando.

PD.: Llevo dos meses sin estornudar. ¿Tendrá algo que ver con el asunto?