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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Tu link me lleva a mi sueño

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Nacho es un experto en enlazar sueños de otros a través de su blog. De repente estás hablando con tu amigo o enemigo de turno en mitad de tu mente dormida y te despiertas vagando en una web completemente ajena a todo. Reconozco que a veces me ha jodido grandes momentos, pero también me ha regalado situaciones irrepetibles. Una vez, salté de una pesadilla en la que Chanquetese travestía en mitad del lado oscuro de la fuerza y confesaba ser mi padre, a un blog especializado en orillas de mar sin bordes en el horizonte. Pero hay más personajes...

A mi amiga Natalia por ejemplo, en una ocasión Nacho le dejó en manos de unos expertos en 'lo suyo' cuando estaba a punto de 'hacérselo' con Johnny Weissmülleren modo Tarzán. Su vida, la de Natalia, cambió radicalmente al despertar. Supo sin ambigüedades que necesitaba estudiar/examinar más en profundidad el terreno propio, con o sin expertos, más allá de junglas personales.

Rofolfo, el primo de alguien que nada tiene de tonto, ac…

El gusano de Schudger y el cobaya

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Por Augusto Segundo

Se llama David Schudger y una empresa (muy grande) le tenía atado por contrato desde 1999. Su misión era idear, diseñar, desarrollar y propagar los virus más dañinos -y retorcidos- por la Red. Pero su 'contrato de permanencia' ha caducado y no ha habido renovación. Desconozco los detalles. Lejos de ser un motivo de angustia, para David ha supuesto la liberación de su vida... y obra. No ha tardado ni dos días en montar su propio laboratorio.

Hace no mucho me comentó que estaba trabajando desde hacía tiempo en un ser superior a todo lo que conocíamos hasta hoy. Un mutante llamado Gusano capaz de traspasar los límites físicos y penetrar en la piel de las personas. Y desde ahí remover las entrañas a su gusto; acceder a los pensamientos, intenciones y frustraciones de quien quiera. De las pruebas, si las hizo con seres humanos, no me dijo nada. Tampoco fue muy claro en relación con el fin ni con los efectos del 'bicho'.

Ahora estoy en su casa-laboratorio. Y…

Observadores observados

8:00 AM
Mira, esa cara tenías cuando en este lugar me jodiste la vida. No fue mi intención, lo sabes. Tarde, tarde, tarde, me amargaste para siempre. Lo siento. Vete al infierno. Lo haré. Ya estás tardando...

10:45 AM.
Aquí, ¿te acuerdas? Fue aquí donde lo hicimos por primera vez. Estaba borracha. Ya, me vomitaste encima al final. Lo siento. No pasa nada, aquí estamos.

12:25 AM.
No sé si eres consciente, pero cuando decidiste seguir por tu cuenta, yo estaba aquí tirada con el mundo encima y asumiendo la muerte de mi tía; Aquí, en este mismo banco. Y fíjate, aquí me tienes, sin embargo, volviendo sin esa cuenta de independencia.

Hacía mucho que no decía nada sobre el Banco 54. Pero eso no significa que no hayan pasado cosas sobre él o a su alrededor. Ahí os dejo estos tres titulares que albergan historias muy diferentes, pero todas con mismo nexo. Y una más que desarrollaré más tarde, en cuanto pueda sentarme un rato tranquilo sobre mi propio banco. Ésta nada tiene que ver con las pincelad…

¡La ficción de una cuarta temporada!

Permitidme la licencia de hacer un 'cut and paste' del post que acabo de subir a rtve.es sobre la cuarta temporada de Cámara abierta 2.0. Los contenidos, creo, merecen la pena. Ahí va:

Empiezan a quedar lejos aquellos ¡¡100 programas!! (ya vamos por 232); y más lejos todavía queda el 12 de noviembre de 2007 en que arrancamos el primer programa. Una aventura a caballo (...de batalla 2.0) entre la tele 'de toda la vida' y la selva de internet (con sus redes sociales adjuntas y todo). El sábado 17 de septiembre estrenamos la CUARTA TEMPORADA. Las mayúsculas, disculpad, van unidas al entusiasmo por la continuidad. Espero que lo entendáis. Y traemos nuevo grafismo, sintonía de cabecera (Nude, Radiohead) e intenciones renovadas... ¡Ya nos diréis qué os parece!

Y sin más dilación, paso a adelantar los temas y links que completan este primer "minutado" de la temporada. Ahí van:

Nos situamos en Sillicon Valley (San Francisco). Allí hemos pasado por Google y hemos seguid…

Verbos ensangrentados... sin modo

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Cuando te encuentras un verbo abandonado en mitad de un charco de sangre no te queda más remedio que recogerlo. Por lo menos a mí me ha dado por ahí. Se llama Rogelio y renunció a su modo infinitivo y quisieron despedazarlo a golpe de desuso. Pero en este caso la víctima no es Rogelio, sino el portador. No me ha contado nada de él, aún está entumecido y en estado de shock por lo ocurrido. Pero queda claro que quiso proteger a su verbo y acabaron con su vida.

De momento lo he guardado en un viejo diccionario sin tapas ni cartón que tengo por ahí. Uno de esos que usaba en B.U.P. Ahí estará a salvo. Sin embargo, páginas más atrás descubro, por cierto, un trozo de servilleta marca Taberna del tío Fausto donde, con letra muy ilegible, hay escrito un verbo: Embrear (Untar con brea). Hay más: cerca del índice me dejé en su día un billete falso de mil; una carta de amor que no leí -no sé por qué-; y una entrada del concierto del 87 (tocaban U2, The Pretenders y UB40 en el Santiago Bernabeu).

El…

Entre la tele y los demás

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Mientras compro el periódico a las 7:15 de la mañana, un grupo que está pegado al kiosko de Paquito dialoga sobre lo que vieron ayer en la tele o por internet. Incluso, en otros formatos emocionales. Están esperando a que abran el gimnasio, otros simplemente se enganchan a la conversación antes de empezar su jornada laboral y alguno no sabe pero contesta. Excepto a una, que el encantó la versión española de Cheers, el resto se reían de lo mala que era la nueva serie de Telecinco.

La mayoría optó por centrarse en La1 y ver El Ultimátum de Burn (Paul Greengrass, 2007); a Paquito el Kioskero se le olvida darme el cambio; la minoría se decantó por West Side Story (Robert Wise, 1961) en La Sexta; uno con ceño fruncido defiende algo de Intereconomía que no llego a entender (habla muy bajo); la del chándal difícil y la bolsa de Prada asegura haber visto un ovni; Paquito el kioskero se disculpa, me devuelve el cambio y me cuenta que él vio el último capítulo de Verano Azul (Antonio Mercero, 19…

Ernesto gusano poeta, el economista

Ernesto mantiene el tipo, pero ha perdido el interés... Dice ser un experto en Economía, pero se pasa todo el día haciendo el troyano por la calle y después se queja de que le llamen mísero gusano. Hoy me he cruzado con él en mitad de la frutería y me ha dado tiempo a escuchar su... poético susurro:

Mi impuesto se cotiza al alza
Mi identidad nadie ensalza
Por supuesto, por supuesto
Me voy de caza, soy de raza

Soy yo quien suma fruta en este puesto
Troya y Cuenca se rinden a Ernesto
Ese soy yo... Ernesto
El que abruma con lo puesto

Después ha llegado mi turno, el 056 y me he... puesto (todo se pega) a seleccionar fruta. Pero lo mejor ha venido al final. Después de pagar, se me acerca Ernesto y me dice:

No soy ningún gusano
Troya muere por mí y eso es sano
La economía me necesita
...toda respuesta...
...está en mi mano.

Algo hay

¿Me sigues? Te sigo. Pues sigo. Tú mismo. Como te decía llevo tres días sin llegar a ese punto de sueño que hay que alcanzar para descansar. ¿Me sigues? Te sigo. Pues sigo. Tú mismo. No sé qué es... Nada me altera en el mundo real, no hay motivo aparente que me altere el sueño. Estoy alteradamente relajado y no veo caras que me sacan del descanso. Ni recuerdos recurrentes que escuecen. ¿Me sigues? Te sigo. Pues sigo. Continúa...

Se me ocurre un hecho, pero no termino de dibujarlo con claridad. Veo una actitud de mala leche. Perdón, no la veo, la huelo, la siento, me llega. Pero es tan suave, tan sutil, que apenas puedo aislarla para analizarla. ¿No será eso? Tú que piensas. Que puede ser. Pues sigue. Sigo. Después de dejar a mi hijo en casa de su amigo Luisma recibí una llamada de un 'primo segundo'. Lo llamo así, porque es el típico pardillo que ni siquiera ocupa la primera fila de la estupidez. Y al terminar la conversación sin contenido, se despidió con un poco frecuente &qu…

Septiembre en la Plaza de la Pubertad

En la Plaza de la Pubertad Sara y Rosalía discuten sobre "lo mal que está la cosa". Rosalía, más optimista, tiene esperanza en que "la cosa vaya a mejor"; por el contrario Sara se teme que España no tiene salvación. En el extremo un grupo de candidatos a la adolescencia hablan e intercambian mensajes cortos; Lorena le manda uno privado a Fernan y al mismo tiempo comparten las experiencias de verano y ponen a caldo a los "chungos de sus padres".

Manolo Queipo sacude una alfonbrilla de bienvenida cerca de la esquina con la calle Tempestad, mira la tienda de Don Jorge, de chatarra (llena de antigüedades al peso), y se siente impotente al comprobar cómo su ex mujer se ha deshecho de los marcos barrocos que durante una vida envolvieron sus motivos de caza. A pocos metros Martín Pescador acude a la farmacia para intentarlo de nuevo; esta vez probará con el pitillo electrónico en detrimento del mentolado.

Nerea y Agustín guardan cola para intentar hacerse con el n…

Él, ella y la mesilla sin noche

Aquella noche acudió con tantos reproches en los bolsillos que se sentía invulnerable. Llevaba semanas recopilando hechos con sus contextos correspondientes; y cómo no, con decenas de asociaciones de apoyo bajo el brazo. Lo tenía todo para ganar a los puntos el último conflicto con su novia. Acudía al restaurante con la cabeza tan alta que casi podía soplar las nubes de septiembre. Se veía en la piel de un abogado de película que a punto está de ganar el juicio previo al The End.

Ella le esperaba con el rostro relajado y con los párpados dispuestos al diálogo. Él sonreía, ella también. Y cómo son las cosas... Cuando él empezó con su exposición se dio cuenta de que la mirada de ella no era la pared a la que se había enfrentado mientras recopilaba hechos. Y a medida que hablaba, cada vez con menos convicción, se iba dando cuenta de que había olvidado algo importante en ese proceso de búsqueda de reproches. Se había dejado el contraplano en la mesilla sin noche.

Y los hechos, las asociac…

El último golpe

Con una mano le sujetaba la cabeza y con la otra apuntaba y amenzaba con darle el último puñetazo. Pero Pascual estaba inconsciente, no oponía resistencia y su cara era un poema deforme y ensangrentado. La respiración de Damián, sin embargo, mantenía el agitado ritmo del corazón. Las ganas de darle ese último golpe tardaron en desaparecer, pero terminaron por difuminarse. Soltó la cabeza (desde la cruceta) y Pascual Marioneta besó la acera de la Calle Rencor.

Así terminaba una enemistad sostenida durante décadas. Una relación nada maniquea con un origen extraño. La pelea zanjó el asunto. Nunca hablaban, sencillamente se dedicaban a putearse mutuamente. Una vieja historia de un céntrico barrio madrileño sin principio, con mucho nudo y desenlace reciente.

Les unía la soledad. Eran dos viudos huérfanos, sin hijos ni amigos. Sólo se tenían el uno al otro. ¡Son buena gente! Me dice Samarita, una vecina. Y añade: ¡Tenía que pasar... Demasiados años así, son muchos años!¿Así, cómo? Le preg…