De vuelta entre cambios

Vamos allá... Estaba en una especie de pausa bloguera (desde julio) cuando un señor se me acerca en la mitad del súper (entre las coliflores y los trigueros dubitativos) y se presenta como Sr. Percha. Me habla de él y de un hueco que se le había ocurrido en lugar de una idea. Metido en su propio resquicio me asomo desde un lado y trato de entender mi propia pausa a base de no escuchar prácticamente nada de lo que me cuenta. Entonces me sujeto a su nombre y comienzo (por fin) a escribir, y él a describirse (dibujarse) en un espacio desconocido.
 
Caminamos entre secciones. El tiempo pasa despacio cuando entras en menaje y deprisa en pescadería. Se para en vinos, rebobina en yogures, se traviste ante el fiambre y se tuerce al final de todo. Condicionados por él -por el tiempo- el Sr. Percha y yo nos dejamos llevar por sus cambios inmutables. A veces me siento más cercano al espacio y dependiendo de la temperatura de mis ideas, me arrimaba más o menos al tiempo. El hueco es grande, pero no infinito. Los límites nos susurran. Hacía mucho que no inventariaba límites. Yo al borde de los cuarenta y Sr. Percha con una década más de vetaja. De pronto se marcha, a la altura de los pimientos de piquillo abandona el escenario. Está contento porque ha dado forma al hueco con un gancho que asegura ha encontrado en este lapso.

Por el contrario, yo me reencuentro con un viejo boquete que pedía a gritos ser remozado. Pero pronto me doy cuenta de que todo ha cambiado, como en el súper. Al cual se ha incorporado, por ejemplo, un departamento de artes drásticas; un espacio para compra venta de pausas; o dos pasillos donde siempre te encuentras a alguien conocido. Todo ha cambiado. Hay más pasillos, pero menos ansiedad por conocer a dónde llevan; y hay menos prisa (dentro del ritmo brutal al que se mueve) para llegar a los fines. En este boquete hay mucho medio por descubrir y menos fines a los que llegar. De hecho, me doy cuenta de que este espacio, Periodismo ficción, también forma parte de la definida estructura del súper. Con la Prima de Riego compre una pausa, ahora, tras conocer a Sr. Percha, me dispongo a venderla.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Bienvenido. Mis hábitos electrónicos, alterados por la llegada de tantos inventos que cada día nos hacen más sabios y más lerdos, echaban de menos la pasada diaria por periodismo-ficción.
Yo me encontré en el super con un matrimonio amigo la semana pasada y compramos un atún bonito a medias. La próxima vez que vaya al super me fijaré en todo lo que tu ves y nos cuentas. ¡Qué importantes son los huecos!
Bienvenido! y suerte.
Copi
Daniel Seseña ha dicho que…
Ha sido un periodo extraño, una pausa sin pausa ni prisa, pero llena de ritmo. Ahora todo empieza cuando todo sigue, y al mismo tiempo se cierran muchas etapas (que no "terminan").

Gracias, Copi. Es un placer saber que sigues por ahí.
grp ha dicho que…

Se nota otro ritmo al hacer la compra, sí. Pero yo me río como siempre con los espárragos y el fiambre que ahora me imagino travestido.

Se te da muy bien investigar huecos e inventariar límites, y yo llevo mal las largas pausas. Así que hoy para mí todo encaja.
Netambulo ha dicho que…
Por posts (y blogs) así es por los que merece la pena emplear (y bien usado) un voto para Bitacoras.

Votado, un año más, en "Blog personal". Suerte maestro y que sigas desarrollando esos mundos tolkenianos tan nuestros como dubitativos son los espárragos. Jajaja. Buenísimo.

Juanan

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