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Mostrando entradas de febrero, 2013

Sí habrá paz para los malditos losers

Vengo del videoclub. Hacía más de un año que no me pasaba por ahí... De hecho, pensé que ya no existía. Lucía, su propietaria, ha cumplido 20 años en 5. Por ahí sigue sin pasar nada, a la vez que pasa todo. Los argumentos de las pelis (estrenos o descatalogadas) conviven con la vida de una persona que decidió fantasear. Lucía es una soñadora que no puede soñar, porque su película está en un estuche perdido entre comedias y dramas, y que asoma por bulerías... Y eso que odia el flamenco; aunque sigue rodando.
No sabía  muy bien qué hacía ahí. Hace mucho que no tengo una peli en mente que ver. Y más desde que el cine quedó en un segundo plano... Y yo, como maldito loser que soy, de reparto. Pero ahí me he plantado delante de una parte de mí que desconocía y que se llama Lucía, como la canción. Seguro que yo también represento algo en ella, mañana lo sabré porque antes de terminar este post hemos quedado para hablar de cine sin estuche. Y esa peli aún no sé de qué va, pero sé que es del gé…

Aquí, un gilipollas en su sentido

Se paró en un semáforo y se dio cuenta de que era un gilipollas. Después avanzó un paso más y continuó pensándolo, y cruzando la calle a la vez. Era 6 de marzo. Una fecha que no dice nada para alguien que sentía habérselo dicho todo sin haber intercambiado palabra alguna consigo mismo. Y además ese día, cumplía 45. Aquel cruce le destaponó tanto que tuvo que echarse las manos a las orejas para contener el ruido que procedía de dentro. Ruido de llantos no llorados, de pataletas estériles o silencios tan agudos que retumbaban tanto como los más graves. Y todo en mitad de la calle. Simplemente pasó. ¡Pero qué gilipollas que soy!
Aquí un cruce, aquí un gilipollas. Hecha la presentación quiso conciliar el sueño que nunca tuvo; dormir despierto para no despertar a la misma bestia que le estaba insultando por fuera y por dentro... Por tierra, mar y caspa. Y en este cruce de cruces seguía parado, bajo un semáforo que marcaba las horas, ignoraba a los segundos y perdonaba a los minutos. Entonc…