Utensilios y contextos

Había perdido dos dedos de la cara, una ceja de la rodilla y tres gestos mudos. Salió, como de costumbre, de sus clases de utensilios. Pero ese día no le cundió nada, aprendió poco... No pudo concentrarse. Tenía una idea clavada en la cabeza. Pero no era una idea cualquiera, sino una idea que no terminaba de entender. Los utensilios que construyó aquella semana le habían ayudado mucho con "lo suyo". El problema era buscar la superficie donde soltar lo propio y así ver qué perfil tiene la idea. ¿Por qué fabrico una idea que no entiendo? Se preguntaba. 

Conocí a Tomás en mitad de una marejada pensativa. Cruzamos unas palabras en la calle Francisco de Rojas. Me habló de un escenario con el que soñaba, también sin comprender del todo. Terminó la carrera de Ciencias del Contexto con nota. Desde que era muy joven jugaba con paisajes, calles, rincones, espacios... El juego consistía en vaciarlos y recomponerlos con los dedos de las sienes, los pelos como escarpias o la cicatriz de la mirada. Un espacio le estaba obsesionando más de lo normal, los utensilios con los que contaba le sabían a poco y reconocía tanto su deseo, como la carencia de darle forma y fondo. No era la primera vez que hablábamos, pero sí la primera que reconocía que empezaba a tambalearse. 

Esta mañana nos hemos encontrado entre dos recuerdos. Estaba contento porque -sin haber comprendido del todo la idea- había construido un utensilio que le hacía ver que lo importante era tenerla. Por lo tanto, se ha puesto a trabajar en un instrumento que mezcla música con capacidad de esculpir y agitar. La idea toma forma. No sabe cuándo, pero sí que esa es su idea y que llegará a su núcleo tarde o temprano. Lo más cachondo de Tomás es que sabe compartir y delegar, y me ha pedido que le escriba la sinopsis. Y en ello estoy, pero una idea me dice que por favor la haga caso. Y estoy un poco perdido...       

Comentarios

Anónimo ha dicho que…

brindo por las ideas confusas, raras, imposibles o incluso las que se van con otros, porque mientras llega el utensilio necesario (el walkman de tu hermano, por ejemplo), agitan y emocionan.
Daniel Seseña ha dicho que…
Brindo por ello! Cada idea rara que nace es un walkman indultado del olvido! Y así... con cada imposibilidad.

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