Ir al contenido principal

Cruzando la línea

Se metió la última raya a cuadros que le quedaba aquella noche sin luna ni nubes ni claros. Rodrigo se metió sus rencores de una tirada nasal; pero también sus complejos, sus temores y las frases hechas que nunca hizo, pero que sí dijo. Era la despedida. El soplo del último momento. Tenía que irse puesto con lo puesto, sin mirar atrás y no rayarse en el intento. Tenía que romperle las piernas a ese contexto que había estructurado con empeño en los mejores años de su puta vida. Puta porque ella -la vida- fue la encargada de vender su cuerpo por "dos duros" a la misma muerte. Absorbió hasta la última mentira que él mismo amasó para no sufrir el ardor de crecer.

La raya, reconocida su cuadrícula, se rebeló por un momento y quiso bebérselo a él, pero Rodrigo sabía defenderse de la absorción ajena. Era un experto en meterse dentro de sí mismo, lo cual le proporcionaba una defensa perfecta contra los ataques de los aliados mejor disfrazados de aliados. Aún así, la geometría de la droga que te engancha al regreso, quiso intentarlo de nuevo, pero Rodrigo ya la había aspirado. Y en sus manos estaba pronunciarla o no, como ocurre con la hache...

Lo importante era salir de ahí, porque la droga era él, y la raya, una línea en la frontera entre él y lo que había hecho de sí mismo. Una división que se esnifa para penetrar en lo más profundo de la mente para no volver a profundizar y aceptar la anexión con el cajón entero adjunto. Tenía que prepararse para lo mejor... Rodrigo salió y entró. Salió para entrar a lo grande y a lo bestia. Con todo. La rampa le esperaba, la percepción de lo que estaba por venir también. Mareado, pero ilusionado por poder soportar su propio peso rompió amarras y partió. Estaba tan preparado (más de lo esperado) que supo disfrutar de la derrota, de la victoria y de la esperanza de volver (o empezar) a estar en paz.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
He leído todas las entradas desde el 29 de Marzo a ésta.
Hay mucho material, muchos hallazgos. Al pobre reportero de ese periodismo 'fricción', de roce fuerte con la vida, entre que entra y sale y avanza y retrocede, aprovecha para profundizar y ordenar para así tener materiales que sacar a flote o 'redesordenar'.
Quizás la existencia se trate de eso...
Copi.

Entradas populares de este blog

Un cruce figurado

Bloqueado, sin respuestas ni preguntas, con vista cansada y voz sin fuerza, como un fundido a negro (como se diría en modo audiovisual) y sin opción de empezar de cero en otra pantalla. Más o menos es el atuendo emocional con el que esa mañana se levantó Alexander. Y eso que el día anterior había sido de esos que enriquecen y dejan recursos para una larga temporada. Por ejemplo había vendido su última novela (El crimen y la gestión aparte) a su editora; la película de North, su mujer, titulada Sabias con más de un tema, estaba triunfando entre crítica y taquilla; la gotera del salón se había convertido en agua pasada; y por fin había llegado la lámpara alemana de los años 30 que compró a una "retroanticuaria" virtual. Pero la mente manda, con sus normas y tiempos.

North había salido temprano a una rueda de prensa y él tenía que terminar un artículo sobre ironía de la vida. Así que asumido el bloqueo bajó al Nitty a desayunar. En el fondo de un charco se encontró …

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…