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La pisada de la ocurrencia aspirante

Nació de un dibujo inconexo en el poso de una cerveza maltrecha. En un principio fue mala idea, pero como pasaba de maniqueísmos, mutó en ocurrencia a secas. Consistía en generar opciones dentro de un ecosistema ocupado por las ocasiones y dominado por una falsa alternativa reina. Una alternativa a un todo de nada, por lo tanto a priori no había nada que hacer contra ella. Pero la inconexión del dibujo de la cerveza maltrecha también mutó y conectó posibilidades entre sí para parir esta ocurrencia luchadora.

Empezó tímidamente. Se posó en una mente, después en otras dos y así poco a poco hasta que consiguió repartirse por los huecos de ingenio y arrojo habitables. Necesitaba desarrollo, compromiso y continuidad. La tarea no era sencilla. Algunas mentes no la toleraban, pero las que querían darle cabida tenían mucho poder de agitación, así que fueron removiendo arenas petrificadas para preparar el terreno. La ocurrencia, por su parte, cogía más y más cuerpo frente a las ocasiones inmóviles. Asumía su papel, su guerra contra el parecer, e incorporaba el ser para poder resultar. La alternativa era peligrosa, sigilosa y traicionera; no por alternativa sino por falsa. Algo que inquietaba a la ocurrencia, pero como ésta había nacido con la advertencia anclada al ADN, podía soportar la inquietud y todos los temores habidos. 

La conexión entre comunes tomó forma, la ocurrencia se consolidó, tomó los atributos de idea con derecho a hecho y la alternativa empezó a notar temblores, mareos e inseguridad; salió de su contexto para respirar y tomar perspectiva. La ocurrencia crecía, la alternativa moría. 

Cuando la falsa alternativa huyó yo tenía 5 años. No me enteré muy bien de lo que ocurría, pero hoy, 36 años después, he dejado un poso sobre una mesa que invita a pensar. Y eso hago: pensar -entre ocurrencias, una alternativa, opciones y ocasiones- en aquello que pasó y en lo que no pasó, y que ahora pasa, aunque no entra en la cabeza, pero que paradójicamente está dentro. Y al final me digo: No hay alternativa, pero sí ocurrencias que se posan para aspirar. ¡Cosas que pasan!    

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Lo he leído varias veces. Desde el 31 a hoy. La palabra ocurrencia se decía siempre en tono jocoso que a veces disimulaba asombro.
En esta entrada se le da a la ocurrencia la categoría de fase de proceso lógico previo a la alternativa. El valor de la intuición, del preconocimiento no racionalizado.
Miraré los posos con más atención.
Copi

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