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Mostrando entradas de abril, 2015

El suelo discrepante

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Era la tercera "o" que hacía con aquel canuto maldito. Tanto tiempo en la sala de espera le dio para pensar y dejar de hacerlo. Lo que no sabía era a qué estaba esperando, hasta que la tercera "o" le dio una pista. Entonces se aferró a ella para no resbalar, tomar carrerilla y despegar. Salió despedido con un contrato firmado por sí mismo bajo el brazo torcido. No quería volver a pararse. Estaba harto de salas huecas y de las esperas sin pistas.Inevitablemente tropezó con el aire y cayó al suelo de siempre.

Cuando logró despegar la mejilla del paso de peatones tuvo que cederlo. Como no venía nadie cruzó con los ojos cerrados delante de su propia memoria, pero ésta no le reconoció y llegó al otro lado sin recuerdos molestos. Sólo lo puesto. Pensó en saltar de nuevo y no lo hizo. Siguió andando en dirección discrepante. La memoria abrió los ojos y esta vez sí le vio, pero de refilón. Lo justo para devolverle la imagen que se dejó olvidada de sí mismo cu…

100.000 Ideas y una sombra de perfil

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Me mandé un mensaje a través de un perfil que no me sigue. Y claro, nunca me llegó aunque me explotara en la cara. Hay cosas que técnicamente no pueden pasar aunque pasen. De hecho pasan de largo, como el mensaje. Entonces, eso sí, pensé que me quedaba en el mismo sitio mientras el mensaje se alejaba. Pero no, seguía en movimiento; más lento, pero sin parar. Me pregunté por qué no me seguía y me respondí de manera poco objetiva cuando me puse de perfil; o sea de su parte. Tendemos a pensar que nuestro perfil es como la sombra. Incondicional por el hecho de partir de nosotros... Pero no, el perfil aprende por lo bajini y el capullo se independiza en parte. Y seguir sus pasos para recuperarlo es (del todo) imposible. Así que mi perfil y yo tenemos un debate eterno. 
Los hechos ocurrieron el día que se me cayó una idea a una papelera que contenía material de película. Se fundieron y acabaron en la química de un vídeo que se hizo viral. Llegó a unas 100.000 personas en poco meno…

Sentada al borde del libro

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